«Ya es ya, no septiembre», replica EE.UU.

Victoria Toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

«Ahora» es la palabra que los líderes occidentales han empleado para advertir a Mubarak sobre cuándo comenzar la transición hacia la democracia en Egipto. El primero fue Barack Obama, que la noche del martes [madrugada en España] hizo un breve discurso transmitido por televisión, después de hablar por teléfono, y por espacio de media hora, con su homólogo egipcio tras su anuncio de que no tiene intención de abandonar el poder hasta septiembre.

«Lo que indiqué al presidente Mubarak es que debe producirse una transición ordenada, pacífica y que debe comenzar ahora», dijo Obama. Ayer, varios gobernantes europeos emplearon las mismas palabras. El británico David Cameron afirmó: «La transición debe ser rápida y creíble y debe comenzar ahora». Esa misma idea defendieron Nicolas Sarkozy, el alemán Guido Westerwelle, el turco Recep Tayip Erdogán y la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton.

Y la Casa Blanca volvió a insistir ayer en que ha llegado el momento: «Ya es ya, no es septiembre. «Ya, llegó ayer», dijo el portavoz de Obama en su rueda de prensa diaria. Y sobre la violencia que se había extendido unas horas antes por las calles de El Cairo, añadió también que si el Gobierno egipcio había impulsado alguna acción de ese tipo, debía «terminar de inmediato». Además, Gibbs informó de que Obama habló el martes con el rey Abdalá de Jordania.

Presiones para que renuncie

Lo que ninguno de ellos ha criticado es la decisión de Mubarak de pilotar él mismo el período de transición, al menos en público. Y es que según publicaban varios medios estadounidenses, en la conversación que mantuvieron el martes los presidentes egipcio y norteamericano, este último habría instado al primero a abandonar inmediatamente el poder, pero Mubarak se habría negado. Cuando después de esa conversación Obama compareció ante las cámaras no hizo ninguna referencia a esa petición ni la repitió públicamente. Aunque en sus palabras el norteamericano tuvo un cuidado exquisito para no avalar la decisión del egipcio de conducir él mismo la transición.

Y es que la posición estadounidense se hace cada día más difícil. La web Politico se preguntaba durante cuánto tiempo podrá mantener EE.UU. su buena relación con el Ejército egipcio, que es, según todos los analistas, lo que le está permitiendo a Washington tener algo de control sobre la situación del país árabe y, fundamentalmente, el as en la manga que maneja el Gobierno de Obama para intentar que Egipto no se dirija hacia un sistema islamista.