Los talibanes reivindicaron ayer un ataque múltiple y coordinado contra edificios oficiales en la ciudad meridional afgana de Kandahar, horas después de que el movimiento prometiese vengar la muerte de Bin Laden. Los ataque, varios de ellos a manos de suicidas, causaron dos muertos y 29 heridos. El ataque más grave tuvo como escenario la oficina del gobernador regional en la ciudad. «Al menos diez personas, incluidos civiles y militares afganos, han resultado heridas en esta acción», según un portavoz.
Algunos miembros del comando intentaron sin éxito acceder a una comisaría de la Policía cercana, pero fueron tiroteados o detenidos por las fuerzas de seguridad, mientras que el resto de los agresores se atrincheraron en un hotel y siguieron disparando desde allí.
De manera simultánea, otro grupo de insurgentes atacaron un edificio de los servicios de inteligencia afganos y un complejo policial en las afueras de la ciudad, según la fuente, que precisó que durante la jornada se registraron en total una decena de explosiones. Ayubi indicó posteriormente que dos personas perdieron la vida -un civil y un funcionario gubernamental- en los ataques, al tiempo que otras 29 recibieron heridas.
El presidente Hamid Karzai condenó el asalto y precisó que entre los objetivos atacados hubo también una escuela femenina, otra masculina, una unidad de orden público y un edificio administrativo.