Los Obama llegaron a Londres doce horas antes de lo previsto, a causa de la nube que emana del volcán finlandés, por lo que el palacio de Buckingham tuvo que acelerar los preparativos para acondicionar la suite belga, la misma donde pasaron su noche de bodas los duques de Cambridge.
La jornada estuvo cargada de anécdotas, como la que protagonizaron Obama y Cameron cuando alteraron el programa previsto para dirigirse a una escuela de un barrio deprimido, la Global Academy, donde conversaron con alumnos y jugaron un partido de pimpón contra dos de ellos. Un partido que perdieron y en el que no ayudó nada que los dos fueran zurdos.
También hubo intercambio de regalos, esta vez sin sorpresas polémicas, como el iPod de una anterior visita. Los Obama regalaron un álbum de fotos del viaje que los padres de la soberana efectuaron a EE.UU. en 1939, así como las herraduras originales del caballo campeón Jamaica, y para el príncipe Carlos plantas y semillas de los jardines de la vivienda de George Washington. Entre los obsequios de la reina estuvieron unas cartas escritas por presidentes estadounidenses a la reina Victoria.