De la primavera árabe a la transición marroquí

La Voz

INTERNACIONAL

30 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El proyecto de nueva Constitución marroquí ve la luz en un contexto regional un tanto convulso. La primavera árabe iniciada en Túnez y Egipto cristalizó en Marruecos a través del Movimiento del 20 de Febrero, fecha en que un grupo de jóvenes convocaron, a través de la redes sociales, las primeras manifestaciones a escala nacional exigiendo el cambio. Pese a que el movimiento no tomó aquí las dimensiones ni virulencia de otros países de la región, el rey no tardó en reaccionar. En un discurso que algunos calificaron de histórico, el 9 de marzo, Mohamed VI anunció «profundas reformas» y la elaboración de una nueva Constitución.

Para unos, una reacción del soberano al clamor de la calle, una suerte de maniobra de anticipación para evitar males mayores. «Si Marruecos se encuentra en una fase de debate sobre la Constitución, si está hablando de justicia social, del control al Gobierno, si dice que estamos retrasados y que se han cometido errores, todo este debate se debe a la fuerza de nuestro movimiento, que se ha aprovechado de la denominada primavera árabe», afirma Rachid El Belghiti.

Para otros, se trata del colofón de un proceso de transición y apertura con grandes altibajos iniciado a finales de la década los noventa, en las postrimerías del reinado de Hasán II. «La Constitución es un momento importante de un proceso que ha durado diez años, en el que estaba presente toda la acumulación y producción en materia de derechos humanos, económicos, sociales, políticos y de libertad», sostiene Amina Bouayach.