La única incógnita es dónde se esconde el coronel, tras proclamarse el fin de su régimen
23 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La rebelión libia proclamó ayer el fin de la era del régimen de Muamar el Gadafi después de 42 años, tras hacerse con el control de la mayor parte de Trípoli, aunque siguen los combates en algunos barrios de la capital y en los aledaños de la residencia amurallada del coronel. La gran incógnita es dónde está el líder libio, ya que ayer se desconocía su paradero.
Una fuente diplomática aún lo sitúa en su complejo de Bab al-Aziziya. Otras en cambio lo sitúan en un búnker no lejos del barrio de Tajura, donde estaría bajo la protección de una brigada dirigida por su hijo Jamis.
Otras hipótesis apuntan a una supuesta huida a su ciudad natal, Sirte, o hacia el vecino Chad, que preside su amigo Idris Deby. Sin embargo, el Pentágono afirma que el dictador todavía está en Libia, ya que no tiene constancia de su salida. Por la mañana, Sudáfrica negó que hubiera enviado un avión para sacar a Gadafi del país.
Vivo, para un juicio justo
Mustafá Abdeljalil, jefe del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de la rebelión, señaló que espera que sea capturado «vivo» para que pueda tener un «juicio justo». Las milicias insurgentes anunciaban nuevos ataques sobre Bab al-Aziziya por parte de la OTAN, que prometió seguir su operación hasta que todas los leales a Gadafi se rindan.
La operación Sirena, como se bautizó la ofensiva sobre Trípoli, está a cargo de soldados rebeldes procedentes del oeste del país y unos 2.000 milicianos de refuerzo llegados por mar desde Misrata. A primera hora del día, los rebeldes llegaron a la plaza Verde, lugar simbólico donde los partidarios del régimen solían congregarse, y la rebautizaron como plaza de los Mártires. Mientras en Bengasi, la capital insurgente, decenas de miles de sus habitantes celebraron el fin del régimen de Gadafi.
Los rebeldes aseguran que controlan el 95 % de la capital, una información que ratificó el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini. Una de sus últimas conquistas fue la sede de la televisión estatal, Al Jamahiriya, que dejó de emitir. También se detuvo a la presentadora que el domingo juró defender con su vida la cadena. Las balas silbaban anoche en barrios del centro de Trípoli -entre ellas la zona del hotel Rixos, lugar donde se hospeda la prensa-, donde grupos fieles al régimen resisten con francotiradores ocultos en los tejados. De donde ya han huido los leales al dictador es de la localidad petrolera de Brega.
Ante la prensa, Abdeljalil declaró que «la era de Gadafi ha acabado», aunque advirtió al pueblo libio que la nueva etapa no carecerá de dificultades. El presidente hizo un llamamiento a la calma y a evitar actos de venganza. El portavoz del régimen, Musa Ibrahim, cifró en 1.300 los muertos en Trípoli.