Rebeldes con distintas causas

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

23 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cómo es posible que los rebeldes libios, que llevan meses empantanados en las afueras de la ciudad de Brega, en el este del país, hayan entrado finalmente triunfantes en Trípoli, a 800 kilómetros de distancia. La respuesta es que no son los mismos rebeldes. Quienes estaban anoche a punto de tomar la capital son guerrilleros de las montañas de Nafusa. Zintan, una de sus localidades principales, fue de las primeras en alzarse contra Gadafi, pero su aislamiento y el protagonismo excesivo de la lejana Bengasi hizo que se prestase poca atención a este frente que ahora ha resultado ser el crucial.

Aunque estos otros rebeldes se sienten solidarios con los de Bengasi, aún no está claro hasta qué punto aceptan su autoridad. Se trata de bereberes, una etnia no árabe que Gadafi persiguió durante sus cuarenta años de gobierno (lo primero que han hecho ha sido retomar su lengua tamazight, prohibida bajo la dictadura). El Consejo Nacional de Transición (CNT), desde Bengasi, ha intentado ganárselos prometiéndoles autonomía en la nueva Constitución (y enviándoles 11 millones de dólares hace dos semanas para asegurar el efecto). Por si acaso, Bengasi ha despachado urgentemente un destacamento de 200 de sus hombres para tener algo más de presencia en la toma de la capital.

Pero incluso este destacamento, enviado por mar desde Misrata, el punto más cercano a Trípoli que controla el CNT, despierta algún recelo en Bengasi. Tras el asesinato del jefe del Estado Mayor rebelde, el general Yunis, a manos de otra facción rebelde, los guerrilleros de Misrata anunciaron que no obedecerían a otro comandante. Tan solo se pudieron calmar las cosas nombrando jefe de Estado Mayor a otro hombre de la misma tribu Obeidi a la que pertenecía Yunis. Aún así, subsisten dudas acerca del grado de lealtad que inspira el CNT, dirigido por gadafistas que solo recientemente se han pasado al otro bando.

Pronto lo sabremos. Nada mejor para aclarar esas dudas que observar lo que ocurra en Trípoli una vez hayan terminado los combates. Los líderes rebeldes de Bengasi dicen que piensan trasladarse a Trípoli «tan pronto como sea posible». Desde luego, cuentan a su favor con el reconocimiento internacional, que significa también el control sobre la cuentas del país. Otra baza importante es que la toma de Trípoli se ha visto acompañada de una sublevación popular en los barrios periféricos de la capital, con lo que los guerrilleros bereberes no podrán atribuirse todo el éxito. De hecho, hay razones para pensar que Bengasi, a través de los asesores militares de la OTAN, los frenó durante semanas precisamente para tener el tiempo de preparar esta rebelión, que habría sido organizada nada menos que por Musa Kussa, el antiguo jefe del espionaje de Gadafi (y que también se ha pasado a los rebeldes). Esto explicaría el repentino cambio de actitud de los habitantes de Trípoli, hasta hace pocos días partidarios de Gadafi. Ahora que finalmente todo el mundo en el país es rebelde ya solo falta olvidarse desde cuándo lo es cada uno.