El aplastante triunfo del kirchnerismo en las primarias del 11 de agosto relegó a la oposición argentina a un segundo plano y acabó en disputas, alianzas rotas y atomización.
La más importante de las últimas encuestas, la de Poliarquía, arrojó los siguientes resultados para los candidatos a presidentes: Cristina Fernández, entre un 53 % y 57 % de los votos; el socialista Hermes Binner, 14 %-16 %; el radical Ricardo Alfonsín, 10 %-12 %; los peronistas Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, 8 %-10 % cada uno; y Elisa Carrió y el marxista Jorge Altamira, entre un 2 % y un 3 %.
Pese a la diferencia, Alfonsín, Rodríguez Saá y Duhalde insisten en que ocuparán el segundo lugar y hasta dejan entrever la posibilidad de una segunda vuelta. El propio expresidente Duhalde dijo: «Estamos en una etapa de dirigentes muy livianitos y saltarines... Ahora se ha comercializado todo... Las mismas personas que antes militaban por ideología, hoy no».
Autocrítica o decepción por el triunfo del kirchnerismo, lo cierto es que a la oposición le queda aspirar a legisladores. Aunque, si las predicciones se confirman, Cristina Fernández podrá recuperar el Congreso, cuyo control había perdido en las legislativas del 2009 y que ahora renueva la mitad de los 257 escaños, y también podrá reforzar su exigua mayoría en el Senado, que renueva un tercio. Si es reelegida, el kirchnerismo completará 12 años de Gobierno, el plazo más extenso de una gestión desde el retorno de la democracia en 1983.