El desorbitado precio de la guerra

Can Merey, Michael Fischer BONN / DPA

INTERNACIONAL

06 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

cuando comenzó la guerra en Afganistán hace diez años, nadie sospechaba la sangre y los años que costaría la misión. Tampoco su precio: las cifras calculadas por los expertos estremecen. Más ante las dolorosas medidas de ahorro que está forzando la crisis en todo el mundo.

Y la inversión está lejos de terminar: en la conferencia de ayer, el presidente Hamid Karzai pidió «apoyo financiero constante en al menos una década más» tras la retirada de la OTAN en el 2014. El propio mandatario puso una cifra a esa ayuda en una entrevista con el semanario Der Spiegel: 5.000 millones de dólares anuales (3.700 millones de euros) hasta el 2024. Según publicó The Washington Post, fuentes del Gobierno en Kabul calculan que hace falta exactamente el doble.

Los gastos fueron aumentando tanto como la violencia. El Congreso en Washington calcula que la guerra costó a Estados Unidos casi 450.000 millones desde su comienzo en octubre del 2001. La gran parte de esos fondos corresponde al gasto militar, pero también la ayuda civil concentró millones. Según el International Crisis Group, la comunidad internacional dio a Afganistán 57.000 millones de dólares desde el 2001.

De esos fondos, 29.000 millones fueron para las fuerzas de seguridad afganas. Su formación debería terminar en octubre del 2012. Pero no está claro quién pagará a partir de entonces a los 352.000 policías y soldados afganos.

El 92 % del PIB

La situación es clara: Afganistán depende hoy casi exclusivamente de la ayuda extranjera. «Un 92 % del PIB está financiado directa o indirectamente por donantes», explica Alfred Kraft, asesor alemán del Ministerio de Economía afgano. Los costos a EE.UU. dejan sin palabras: según el Instituto Watson para Estudios Internacionales, las guerras de Afganistán e Irak costarán a Washington entre 3,4 y 4,4 billones de dólares hasta el 2020.

Algunas partidas son tragicómicas. La radio estadounidense NPR señaló en junio que el gasto vinculado directa o indirectamente al aire acondicionado para las tropas en Irak y Afganistán se eleva a 20.000 millones de dólares... por año. Más que el presupuesto de la NASA.