Londres tacha de absurdo el plan de Salmond de dotar de Ejército a la Escocia independiente
INTERNACIONAL
El jefe del Gobierno autónomo de Escocia, el nacionalista Alex Salmond, se ha pintado los colores de guerra en el rifirrafe que mantiene con Londres sobre su «imparable proceso de independencia». Ayer sorprendió incluso a los propios escoceses cuando explicó cómo estará estructurado el Ejército de una Escocia independiente.
El nacionalista no se ha roto la cabeza diseñando las tropas defensivas de una Escocia escindida del Reino Unido. Sencillamente, indicó, será muy similar a las Fuerzas Armadas británicas que están desplegadas en el territorio escocés: una sola base aérea en Lossiemouth -en la actualidad hay tres-, una base naval en Faslane y una gran brigada de tierra, alrededor del 10 % del actual Ejército británico.
Faslane es actualmente base de la Royal Navy y puerto de los cuatro submarinos nucleares Trident. Londres tiene planeado que en el 2017 Faslane sea el puerto base de toda la flota británica de submarinos. Además, Edimburgo se quedaría con tres regimientos asociados con Escocia, el Regimiento Real Escocés, la Guardia Escocesa y la Guardia de Dragones.
El plan provocó en Londres una reacción previsible. El ministro de Defensa, Phillip Hammond, lo describió como absurdo cuando dijo que «la idea de que la defensa se puede romper en pedacitos como el chocolate, francamente, es absurda». Añadió que solo el hecho de desplazar los Trident sería una tremenda carga monetaria para Edimburgo. Salmond también avanzó que una Escocia independiente abandonaría la OTAN para evitar tener que luchar en conflictos como los de Irak y Afganistán.