La operación de baipás cardíaco al emperador Akihito de Japón practicada ayer terminó con éxito, anunció el Palacio Imperial nipón. La operación fue realizada después de que los exámenes médicos mostraran una constricción de las arterias del soberano, de 78 años. La intervención, considerada relativamente sencilla, duró unas cuatro horas y la efectuaron cirujanos de los hospitales universitarios de Tokio y Juntendo. «La presión arterial es correcta. No hay hemorragia. Su estado de salud corresponde a lo previsto», dijo uno de los cirujanos, Minoru Ono, para quien el emperador podrá ser dado de alta dentro de dos semanas.
Durante la convalecencia de Akihito, su hijo mayor, el príncipe heredero Naruhito, asume las funciones oficiales. Hace unos meses, el segundo hijo, Akishino, propuso que se examinara la posibilidad de fijar una edad máxima para ejercer como soberano, pues dicha función es vitalicia. Akihito asumió el poder en 1989, al morir su padre, Hirohito.