Las dudas electorales se adueñan de Egipto

Miguel A. Murado

INTERNACIONAL

Los Hermanos Musulmanes, que habían asegurado que no presentarían candidato porque no estaban interesados en el poder ejecutivo, han cambiado de opinión y han inscrito al millonario Jairat al Shater

08 abr 2012 . Actualizado a las 07:08 h.

A poco más de mes y medio para las elecciones presidenciales en Egipto, las que sellarán el destino de la revolución que vive este país, la carrera electoral está fuera de control. Los Hermanos Musulmanes, que habían asegurado que no presentarían candidato porque no estaban interesados en el poder ejecutivo, han cambiado de opinión y han inscrito al millonario Jairat al Shater.

Mientras tanto, el candidato de los salafistas (más radicales), Hazem Abu Ismail, ha alarmado a los militares con su popularidad, por lo que intentan descalificarlo con el argumento de que su madre quizá solicitó un pasaporte norteamericano algunos años antes de morir. Tener padres o abuelos no egipcios lo hace a uno inelegible según las pintorescas leyes en vigor.

Los salafistas ya han preparado otro candidato suplente. Y, por si acaso, también los Hermanos, porque hay otra ley que dice que no pueden participar en las elecciones personas que hayan estado en la cárcel y no hayan sido debidamente indultadas. Como la mayor parte de los activistas políticos egipcios, Jairat al Shater está en este caso.

El número dos de Mubarak

Finalmente, la última sorpresa acaba de darla el antiguo vicepresidente de Mubarak (y antiguo jefe de los servicios secretos), Omar Suleimán, que ha decidido presentarse a las urnas.

En realidad, todos estos movimientos responden a lo mismo: la frustración con la lentitud del proceso de reformas y la desconfianza hacia el Ejército, que lo controla.

Un pacto liquidado

El pacto que mantenían los Hermanos con los uniformados para una transición tranquila y conservadora se ha ido enfriando, y ahora creen que los militares solo permitirán una Constitución presidencialista, por lo que su control actual del Parlamento podría volverse inútil. Pero los Hermanos tienen también otras razones. Desde el inicio de la revolución, no han dejado de sufrir escisiones: primero los salafistas de Abu Ismail, luego los islamistas de izquierda de Abu Futul? Los Hermanos han llegado a la conclusión de que si no toman la iniciativa acabarán perdiendo toda su fuerza.

También la decisión del antiguo número dos de Mubarak de probar suerte tiene que ver con la fragilidad que aqueja a la revolución, pero en su caso se trata de aprovecharla para ponerle fin. El cálculo de Suleimán es que ya existe una masa suficiente de descontentos como para intentar un regreso al régimen usando a sus antiguos compañeros del Ejército como palanca. ¿Es así? Una encuesta bastante solvente del diario Al Ahram le da menos de un 10 % de intención de voto. Y como tapado de los militares Suleimán parece algo demasiado escandaloso.

Aunque ha ido perdiendo fuelle, el favorito sigue siendo de momento Amr Musa (31.5 %), el antiguo secretario general de la Liga Árabe. El hecho de ser laico y liberal, pero también un antiguo colaborador de Mubarak (de lo que nadie parece acordarse), lo convierte en una especie de candidato de consenso. Al final, quizá sea el tapado de los militares.

Pero falta por ver qué ocurre con los candidatos islamistas, cuántos y quiénes van a ser. Antes de que los Hermanos anunciasen que también se presentarían, el salafista Abu Islamil ya sumaba un nada despreciable 22,7 % de intención de voto, y el islamista-progresista Abu Futul, más de un 8 %. Puesto que habrá que ir inevitablemente a una segunda vuelta, serán las figuras carismáticas y las alianzas las que decidan el resultado. Si es que no hay fraude, claro está.