La temida abstención será tan determinante como lo fue en el 2002 para Jospin

La Voz

INTERNACIONAL

22 abr 2012 . Actualizado a las 18:27 h.

Los medios de comunicación franceses recordaron ayer con insistencia que se cumplía el décimo aniversario del desastre electoral que el 21 de abril del 2002 llevó al ultraderechista Jean-Marie Le Pen a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La culpa la tuvo una abstención récord del 28,40 %. El temor general ahora es que la historia se repita en una jornada que coincide con el ecuador de las vacaciones escolares.

Los institutos de opinión sitúan sus previsiones en una horquilla que va del 24 % al 29 %, peligrosamente cerca del índice de participación de entonces, cuando no habían apuntado siquiera la posibilidad de eliminación del socialista Lionel Jospin. Los sondeos eran homogéneos, pero su margen de error reconocido, tres puntos arriba o abajo, se cumplió con creces.

Desmovilización

En las elecciones presidenciales de hoy se anticipa ya una fuerte abstención entre los jóvenes, especialmente de los que viven en los barrios deprimidos que se levantaron en armas hace 5 años y que se sienten olvidados por los candidatos. La desmovilización gana terreno en las regiones y las capas sociales francesas más castigadas por la crisis y es ahí donde los dos frentes extremistas pueden sorprender, especialmente el Nacional de Marine Le Pen, que amenaza directamente a Nicolas Sarkozy. Al presidente saliente le queda la esperanza de seguir contando con el electorado más fiel de la UMP, la tercera edad.

Apoyo de Rubalcaba

Por su parte, Hollande, que ayer recibió desde España el apoyo entusiasta de Alfredo Pérez Rubalcaba, espera que la voluntad general de cambio movilice a la izquierda.

Uno de los casi cuarenta y cinco millones de electores ha pasado ya por las urnas. Son los franceses de los territorios de ultramar, llamados a votar anticipadamente para compensar la diferencia horaria. Se quiere mantener a toda costa el secreto de los resultados parciales y se castigará con multas muy severas la difusión de sondeos a pie de urna antes de lo establecido, aunque los fiscales franceses no podrán impedir que belgas y suizos anuncien sus estimaciones antes del cierre de todos los colegios electorales a las 20.00 horas.