Persisten las suspicacias sobre la limpieza de los comicios pese a que serán los más controlados de la historia del país
01 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Cerca de 79,5 millones de mexicanos están convocados hoy a elegir a su presidente para los próximos seis años en un ambiente enrarecido por la violencia y la visceral oposición por parte de la población del regreso al poder, doce años después, del ex hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Tras tres meses de campaña y tres días de reflexión en las que ha estado prohibido todo tipo de propaganda electoral, hoy abrirán más de 143.000 mesas de votación en todo el país. Todas las encuestas daban el miércoles, el último día en que se podían difundir, la victoria en las presidenciales -sin segunda vuelta- de Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI, partido que gobernó el país desde 1929 al 2000, por una ventaja que variaba entre 10 y 17 puntos.
Daban el segundo lugar a Andrés Manuel López Obrador, de la coalición de izquierda Movimiento Progresista, y el tercero a Josefina Vázquez Mota, del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN). En el cuarto sitúan a Gabriel Quadri, del minoritario Alianza Nacional (Panal). Algunas encuestas también han adelantado una abstención en torno al 40 %.
Estas elecciones serán las más controladas de la historia de México, con más de 28.000 observadores, 700 de ellos internacionales y cerca de un millón de ciudadanos, entre responsables de mesa elegidos por sorteo y representantes de los partidos políticos. «Tantos ojos y tantas voluntades serán una garantía adicional», aseguró ayer el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés.
Sin embargo, persisten muchas suspicacias sobre la limpieza de los comicios. López Obrador, que en el 2006 se negó a reconocer la derrota y denunció un fraude, ha vuelto a plantear algunas dudas sobre el presente proceso electoral.
En los últimos días se han multiplicado las denuncias de los partidos por compra de votos, robo de urnas, reparto de alimentos con fines electorales, promesas de programas sociales condicionados y coacciones. Están dirigidas sobre todo contra el PRI, pero también contra el PAN y la coalición Movimiento Progresista.
El más que probable retorno del PRI al poder, del que fue desalojado hace 12 años envuelto en un aura de autoritarismo y corrupción, ha provocado reacciones airadas en algunos sectores de la sociedad mexicana.
La más importante la liderada por el movimiento estudiantil YoSoy132, que surgió a mediados de mayo y que acusa a algunos medios de comunicación del país, encabezados por Televisa, el mayor grupo de televisión de habla hispana, de favorecer al candidato Peña Nieto.