Dos partidos islamistas y uno liberal destacaron en la campaña electoral
06 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Los libios acudirán mañana a las urnas, por primera vez tras casi 40 años de dictadura de Muamar el Gadafi. Está en juego la elección de los 200 miembros del primer Congreso General Nacional del país, que tiene que nombrar un nuevo Gobierno y un comité de expertos encargado de redactar un proyecto de Constitución, que luego se someterá a referendo. Aunque todavía no hay fecha para el anuncio de los resultados, una vez que la nueva asamblea haya celebrado su primera sesión, el Consejo Nacional de Transición (CNT), que dirige Libia desde la caída del régimen de Gadafi, tendrá que dimitir.
Están llamados a votar unos 2,7 millones de libios de un total de seis millones de habitantes. Aunque se presentaron más de 4.000 candidatos individuales o inscritos en las listas de movimientos políticos, la comisión electoral solo declaró elegibles a 2.501 independientes y a 1.206 de grupos políticos. Un total de 629 mujeres presentaron sus candidaturas y están bien representadas en las listas de los partidos, aunque entre los candidatos individuales sólo representan el 3,4%.
Los escaños se reparten entre candidatos independientes (120) y movimientos políticos (80), una manera de evitar, según las autoridades, que un solo partido domine la futura Asamblea Constituyente. Esto no impide, sin embargo, que algunos partidos apoyen a candidatos individuales, lo que podría llevar al poder en Libia a los islamistas, como ya pasó en Túnez y Egipto.
Durante la campaña electoral, que terminó ayer, destacaron tres partidos sobre los demás. Dos de ellos son islamistas: el Partido de la Justicia y de la Construcción (PJC), una rama de los Hermanos Musulmanes, y el Al Watan, del polémico exjefe militar de Trípoli Abdelhakim Belhaj. El tercero es el de los liberales, reunidos en una coalición lanzada por Mahmud Jibril, el ex primer ministro del CNT durante la revuelta contra Gadafi.
Según informa Efe, la situación en el país es tensa y está marcada por la incapacidad del Gobierno para imponer su autoridad. Los enfrentamientos tribales en la región de Yebel Nafusa, al sur de la capital, y en Kufra, en el sureste del país, así como los recientes atentados contra misiones diplomáticas extranjeras y sedes del Consejo Supremo Electoral en Bengasi, han puesto en duda la idoneidad de la fecha electoral, ya aplazada en una ocasión.
A esta situación se suman las protestas en Bengasi, donde numerosas voces han criticado el reparto de los 200 escaños de la nueva Asamblea Legislativa y llaman a la creación de un Estado federal.
La proliferación de armas en Libia desde el levantamiento popular que estalló en febrero de 2011 ha favorecido la multiplicación de altercados violentos. Además, muchas de las milicias nacidas para hacer frente al dictador siguen funcionando.