Las acusadas recusan a la juez por no ser imparcial en lo que consideran un juicio político bajo las órdenes de Putin
17 ago 2012 . Actualizado a las 19:39 h.Feministas, rebeldes y críticas con Vladimir Putin y la Iglesia ortodoxa. El grupo punk Pussy Riot se han atrevido a atacar a los dos pilares básicos del poder en Rusia, y la Justicia, siguiendo los preceptos del Kremlin, está dispuesta a que paguen por ello.
Sus tres integrantes llevan en prisión desde marzo, y desde hace unos días están siendo juzgadas bajo la acusación de «vandalismo» y «odio religioso», por grabar en febrero su peculiar «rezo» en la catedral del Cristo Redentor de Moscú, pidiendo que Rusia se libere Putin y acusando al patriarca ortodoxo Kiril de creer en el presidente y no en Dios. Una acción que puede llevarlas siete años a prisión.
Nadezhda, Maria y Yekaterina han recusado por cuarta vez a la jueza por parcialidad en un proceso que califican de político dentro de la campaña de hostigamiento de Putin a la oposición. Y no son las únicas que lo piensan. Cantantes como Sting o Peter Gabriel han pedido su liberación. Amnistía Internacional exigió a David Cameron que intercediera por ellas durante la visita ayer de Putin a Downing Street.
Las acusadas denunciaron torturas tras pasar 12 horas encerradas en una jaula de plexiglás sin comer, dormir o salir al baño. En la vista de ayer alguien intentó boicotear el juicio con una amenaza de bomba, que resultó ser falsa, al grito de «Liberad a las Pussy Cat».