Una comunidad marcada por los atentados del 11-S

n. B. redacción / la voz

INTERNACIONAL

06 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los atentados del 11 de septiembre marcaron un punto de inflexión en la vida de la comunidad sij de EE.UU., integrada por alrededor de medio millón de personas. Esta religión monoteísta, originaria del norte de India (de la región de Punjab) y la quinta más practicada del mundo, está a medio camino entre el hinduismo y el islam, y entre sus preceptos para los varones están, por ejemplo, la obligación de no cortarse jamás el pelo y llevarlo enrollado en un turbante. Una de las características del sijismo es que sus relaciones sociales y políticas no se definen por las castas, a las que se oponen, y por el extremo valor que le dan al honor.

Por la similitud externa de su indumentaria con los musulmanes, pese a que el sijismo no tiene conexión con el islam, y debido a que las imágenes de Osama Bin Laden tras el 11-S lo mostraban con barba y turbante, se propició la confusión de la comunidad sij con los fundamentalistas islámicos y el recelo de la población. A partir de entonces comenzaron a registrarse multitud de ataques y actos vandálicos contra sus templos, así como discriminación laboral, xenofobia, acoso y una extrema intolerancia religiosa hacia los sijs.