Emerge la figura del alcalde de Florencia como alternativa en el centro izquierda italiano
27 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El mapa político que surgirá de las elecciones que se celebrarán la primavera próxima en Italia será muy distinto del actual, pero antes el Parlamento tiene que despejar dos incógnitas. La primera reside en la actual ley electoral, bautizada por sus propios promotores de la Liga Norte como un porcellum, palabra que significa cerdada y que es el mejor indicio de que no gusta a nadie. Llegar a un acuerdo de reforma parece cada vez más difícil y el tiempo apremia.
La otra gran incógnita está en los candidatos que las principales formaciones presentarán a la consideración de los ciudadanos. Mientras Berlusconi continúa desojando la margarita, el actual jefe del Gobierno, Mario Monti, volvió a descartarse en una entrevista concedida a la CNN: «No seré candidato porque no lo necesito ya que el presidente de la República me nombró senador vitalicio», bromeó al tiempo que señalaba que cree «importante que Italia vuelva a la vida política con mayor sentido de la responsabilidad y madurez».
Desde que tomó posesión Monti siempre ha insistido en que, una vez terminada la legislatura, volverá a la vida privada. Propuestas para continuar en política no le faltan, sobre todo desde la derecha y el centro, interesados en el aprecio en que lo tienen los italianos. En la última encuesta del periódico Repubblica, por ejemplo, el 52% de los consultados se muestran «satisfechos» o «muy satisfechos» con él. A pesar de los recortes y de las duras medidas de ajuste, las cifras no dejan de aumentar: 6 puntos desde junio y 3 desde julio.
El principal promotor de un «Monti bis» es la Unión del Centro de Pierferdinando Casini quien intenta, cuando menos, atraer a los miembros del Gobierno hacia su formación. Tampoco hacen ascos a la idea algunos miembros del Pueblo de la Libertad de Silvio Berlusconi, sobre todo tras los últimos escándalos de corrupción. Cada vez son menos los que creen que la presencia del Cavaliere pueda salvar a un partido dividido y a la deriva, carcomido por los escándalos.
Mientras tanto, el centro izquierda se prepara para las primarias en las que el Partido Democrático busca un candidato con opciones. El joven alcalde de Florencia, Matteo Renzi, inició una agresiva campaña para «mandar al desguace» a los antiguos líderes de la formación empezando por el actual secretario Pier Luigi Bersani. En el ala más izquierdista se encuentra bien situado Nichi Vendola, presidente de la región Apulia y líder de la formación Sinistra e Libertà (Izquierda y Libertad), aliado del PD pero que algunos encuentran demasiado escorado hacia la izquierda.
La gran sorpresa será el Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo, que podría convertirse en la segunda fuerza del país, superando incluso al partido de Berlusconi, con un 22% de los votos. Organizados como una asamblea continua a través de un blog en internet, los futuros candidatos tendrán que trabajar de manera muy distinta si llegan al Parlamento. Otros partidos, como Liga Norte o Italia de los Valores esperan con interés la reforma de la ley electoral que podría obligarles a buscar alianzas con formaciones más fuertes, como ya ocurrió en las últimas elecciones.