Obama despertó risas al comparar su plan de pensiones y el de Romney
18 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Un debate como el de ayer pone a prueba la capacidad de los candidatos de muchas formas distintas. Tienen que retener muchos datos sobre multitud de cuestiones: económicas, sociales, de política internacional; tienen que demostrar que son capaces de explicar esos datos y que conocen todos los asuntos del país; deben ser duros con el oponente pero no parecer airados; tienen que dirigirse a los votantes que están allí para hacer sus preguntas y recordar sus nombres pero no mostrarse condescendientes. Y además tienen que saber moverse por un escenario porque, aunque tenían taburetes para sentarse, los dos se acercaban a los ciudadanos que preguntaban y se dirigían al centro del plató para contestar. Ambos lo hicieron con mucha soltura. Lo que no es nada fácil cuando sabes que hay más de cincuenta millones de personas observando.
Si en el debate anterior había sido Romney el que se mostró más próximo, ayer Obama dio una imagen más cercana al ciudadano medio. Cuando se hablaba de la igualdad de oportunidades para las mujeres, el demócrata recordó: «yo tengo dos hijas y quiero que dispongan de las mismas oportunidades que cualquiera». También habló de su madre que los crió sola a él y a su hermana, y de sus abuelos.
Fue Obama igualmente el que hizo reír a los presentes en un momento de tensión. Cuando Romney le dijo que, si había mirado bien su fondo de pensiones, Obama le contestó: «No, pero estoy seguro de que será más pequeño que el suyo».
A lo largo de los noventa minutos que duró el encuentro, hubo varios momentos en los que casi saltaron chispas. Los candidatos se miraron, se interrumpieron en alguna ocasión y sobre todo Romney se acercó varias veces a Obama para contestarle. Incluso en una ocasión en la que el demócrata le interrumpió, Romney le contestó: «Usted tendrá la oportunidad de hablar en su tiempo».
También la actuación de la moderadora, Candace Crawley de la CNN, tuvo momentos cuestionados. Fue más permisiva con las interrupciones de Obama, quien de hecho disfrutó de tres minutos más de tiempo que Romney. Aunque lo que más se le ha criticado, desde las filas republicanas, ha sido que defendiera la postura del demócrata sobre si había dicho o no que el ataque al consulado de Bengasi había sido un acto terrorista.
Al término del debate, Romney quedó rodeado por su mujer y sus hijos. Los Obama se vieron inmediatamente cercados por la mayoría.