El truco o trato que recorre las calles todos los Halloween no se escuchó anoche en muchas zonas de Nueva York y Nueva Jersey a causa del Sandy. Hasta la tradicional fiesta infantil en la Casa Blanca fue suspendida. La suerte del maratón por las calles neoyorquinas está por decidir.
El gran desfile de Halloween que anoche iba a celebrarse en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, para el que se esperaba la asistencia de unas 40.000 personas, ha sido cancelado por primera vez en casi cuarenta años de historia. El propio alcalde, Michael Bloomberg, anunció ante la prensa que previsiblemente la celebración se trasladará a la próxima semana, aunque no especificó la fecha exacta. De todas formas, aclaró, que en teoría no hay nada en contra de que los neoyorquinos celebren esa fiesta. «La mayoría de las calles son seguras. Pero tengan cuidado. Los padres van a tener que decidir si es adecuado ir por algunos lugares más críticos», dijo Bloomberg.
En Nueva Jersey, las caretas de calaveras, vampiros y brujas -y también de Obama y Romney, que triunfan este año- tendrá que esperar hasta el lunes, un día antes de las elecciones presidenciales tras una orden ejecutiva del gobernador del estado, Chris Christie. El caos que se vive obliga a tomar tal medida
«He tomado esta decisión para minimizar los riesgos», declaró Christie en un comunicado, en el que añadió que, por «necesidad y sentido común», la festividad se pospondrá al lunes.
Los organizadores del maratón neoyorquino confían en que la carrera más famosa del mundo pueda celebrarse el domingo, según lo previsto, y continúan los preparativos para dejarlo todo listo, informó la directora Mary Wittenberg. Se espera la presencia de 47.000 deportistas de todo el mundo.