Ocho millones de personas viven con menos de 450 euros mensuales
18 sep 2013 . Actualizado a las 12:20 h.Alemania es la locomotora europea, con un superávit de 8.500 millones de euros en el primer semestre y una tasa de desempleo que no llega al 7%. Es un país que parece pasar de puntillas por la crisis que sacude al resto de Europa. Pero entonces, ¿por qué en esta campaña electoral todo gira en torno al salario mínimo y el empleo precario? ¿Acaso existe una cara oscura del milagro laboral alemán? En efecto, la realidad es que casi ocho millones de personas en Alemania viven con salarios de menos de 450 euros mensuales, los llamados «minijobs». Es decir, un 20 % de la población, mayoritariamente mujeres, trabajan a tiempo parcial con un salario bajo, libre de impuestos, pero que tampoco goza de beneficios sociales.
No engrosan las listas del paro, pero llegan a fin de mes y pagan el alquiler gracias a ayudas o a combinar varios trabajos precarios. Tienen nombre y apellidos como María K., ecuatoriana, casada con un alemán, ahora separada. Vive desde hace 36 años aquí. Hasta el 2011 tuvo un empleo fijo, como jefa de cocina en un restaurante. Un accidente la llevó a quedarse sin empleo y desde entonces sobrevive con un minijob de 400 euros mensuales, una pensión de invalidez de 210 euros y 140 euros en ayudas. El alquiler de su casa, donde vive con su hija de 14 años, asciende a 600 euros. No es difícil imaginar que para llegar a fin de mes tiene que trampear con otros trabajos en negro. En los últimos años ha hecho tantos cursos de formación, obligada por el «jobcenter», «que podría empapelar el salón de mi casa», asegura a La Voz. «Todo con tal de no aparecer como desempleada», añade.
La brecha social en Alemania es cada vez mayor y el mercado laboral cada vez más precario. Por eso, no es de extrañar que Peer Steinbrück y su partido, el SPD, reivindiquen la justicia social y la lucha contra la evasión fiscal en su programa. Son los viejos temas socialdemócratas: «menos yo y más nosotros», rezan los carteles electorales. Y la promesa de un salario mínimo interprofesional, de 8,5 euros la hora. En Alemania existe el salario mínimo solo en algunos sectores como la construcción. Varios partidos quieren regularlo por ley para todos los rubros.
Es un hecho que el umbral de la pobreza ha aumentado progresivamente en los últimos años, según el informe oficial sobre el asunto que el gobierno presentó en marzo. El informe despertó mucha polémica ya que fue «maquillado» por el ejecutivo de Merkel a instancias de su socio liberal. El partido de La Izquierda y el SPD defienden reintroducir un impuesto para los ingresos más altos. Los socialdemócratas quieren subir del actual 45 al 49 % la tasa impositiva a aquellos que ganen más de 100.000 euros anuales. Defienden igualmente un impuesto de sucesiones.
Pese a ingresos fiscales récord en los últimos años, el Gobierno de Merkel no ha mantenido la inversión en infraestructuras, otro de los temas de esta campaña. Puentes obsoletos, conexiones de internet lentas, carreteras abandonadas, piscinas públicas que cierran? Steinbrück asegura que invertirá 80.000 millones de euros anuales en educación, investigación e infraestructuras. Parte de ese dinero vendría del llamado «impuesto para ricos» que critican los democristianos, contrarios a cualquier subida impositiva.