Tablas en la pugna de palomas y halcones

La Voz

INTERNACIONAL

19 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los altos precios que ha alcanzado el petróleo no han impedido que en Venezuela comience a debatirse abiertamente una frase que por casi dos décadas fue tabú: «Estallido social».

Inflación del 50%, escasez por encima del 20% según cifras oficiales, falta de agua, luz eléctrica y hasta gasolina, han abierto también una discusión en el interior del Gobierno de Nicolás Maduro: ¿Profundizar el llamado «socialismo bolivariano» o abrir un camino de moderación económica y de apertura al golpeado sector privado?

Hasta el momento, las señales son mixtas, y mientras el discurso permanece radical, las acciones parecen tender a permitir a los privados mayor libertad de acción y de promoción de su actividad. Sin embargo, los analistas señalan que las medidas pueden ser demasiado tímidas y tardías.

El ala de los radicales de izquierdas, encabezada por el ministro de Planificación, Jorge Giordani, parece haber ganado terreno en los últimos días, pero también se han comenzado a flexibilizar algo los draconianos controles de cambios que tienen una década de vigencia. Las reservas internacionales, sin embargo, están en su punto mínimo en ocho años y la falta de liquidez es preocupante. Barclays, por ejemplo, bajó de «comprar» a «neutral» la calificación de la deuda venezolana.

Bank of America, mientras tanto, hizo un movimiento similar en su ponderación, señalando que el diferimiento de las decisiones sobre los controles de cambio aplaza, y hará más doloroso, el inevitable ajuste económico que tendrá que vivir el país.

Maduro señala que «para pasar este año tenemos recursos suficientes», pero no aclara cuál será la situación en 2014.

El mandatario culpa de la inflación y el desabastecimiento a un supuesto «sabotaje» del sector privado, pero la emisión de dinero inórganico (sin respaldo en reservas del Banco Central) de este año equivale a la mitad del presupuesto de la nación, para financiar empresas expropiadas que pierden millones al mes. Los puertos que reciben los alimentos y medicinas que los venezolanos requieren urgentemente (los sectores agrícola e industrial están prácticamente destruidos por las políticas antimercado), son manejados por el Estado.

El economista Orlando Ochoa considera que la situación de 2014 será igual a la de 1989, cuando el llamado «caracazo» (un estallido social que derivó en masivos saqueos de negocios) generó el ambiente político que llevó al sistema de sustitución de partidos políticos por el movimiento liderado por Hugo Chávez. El Gobierno, en cambio, lo considera improbable y señala que la situación está bajo control.