Los gazapos de Maduro

milagros l. de guereño VENEZUELA / COLPISA

INTERNACIONAL

El sucesor de Hugo Chávez empieza a ser conocido en Venezuela por sus frecuentes y jocosos lapsus lingüísticos

29 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Si Nicolás Maduro no fuera un hombre y se cumpliera el refrán popular de que por la boca muere el pez, hace tiempo que hubiera acompañado a su mentor Hugo Chávez en el cielo bolivariano y sería pajarillo o lluvia bendita. Los gazapos del presidente de Venezuela son descomunales. El último, este fin de semana, ante miles de seguidores y por la cadena nacional durante un acalorado discurso. En su ardor patrio dijo: «Los capitalistas especulan y roban como nosotros».

Este no fue el primer lapsus linguae del «primer presidente obrero». Recientemente, en el estado de Miranda, gobernado por su adversario Capriles, obró un nuevo milagro. «Hay que meterse escuela por escuela, niño por niño [...]. Tenemos que multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes, perdón, los peces y los panes. ¿Me perdonan la expresión?».

En muchas ocasiones utiliza palabras que no aparecen en los diccionarios o no son de uso común, como aguacatón, pelucón, mercachifle.

En el 2012, levantó ampollas entre organizaciones de gais y lesbianas cuando tildó a Capriles y Leopoldo López, aspirante a la candidatura de las primarias de los opositores, de «sifrinitos [niños ricos y ambiciosos], mariconzones y fascistas». En marzo afirmó: «Ellos tiran la mano y esconden la mano. Son los reyes del yo no fui».

En agosto, al referirse a los venezolanos que brillan por el mundo, Maduro celebró tener «millones y millonas de Bolívar». Más tarde aprovecharía este desliz para reírse de sí mismo al afirmar que su Gobierno «repartiría 35.000 libros y libras», pero justo después agregó: «Como ellos se la pasan pendientes de lo que yo digo y hay una derecha estúpida, me perdonan los estúpidos que merecen respeto, puse una trampita», como dando a entender que sus lapsus lingüísticos no siempre son involuntarios.