
Todo el país espera que le encargue a Renzi la formación del Gobierno
15 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Todos están de acuerdo en que esta será una crisis rápida y que el traspaso del Gobierno se hará sin muchos problemas. A mediodía de ayer, Enrico Letta presentaba su dimisión al presidente de la República. Por la tarde, Giorgio Napolitano comenzaba la ronda de consultas, que continuarán hoy. Se prevé que Matteo Renzi sea primer ministro entre hoy y mañana para poder estar en su puesto el lunes, cuando abran los mercados.
Tras la visita de Letta, la Presidencia de la República comunicó que, dado que la dimisión es irrevocable, no es necesario que el Parlamento la confirme. Esta decisión no fue bien acogida ni por Forza Italia ni por M5E. Para Renato Brunetta, la crisis no puede «abrirse y cerrase dentro del PD», mientras que Beppe Grillo calificaba en su blog a Renzi de «corredor sin escrúpulos» y anunciaba que no irá a las consultas. Tampoco la Liga Norte acudirá al Quirinal, en protesta por el no a la delegación propuesta. Pero el gran ausente será el propio Matteo Renzi en la representación del PD.
Quien tampoco quiere perder protagonismo es Silvio Berlusconi, que encabezará la delegación de Forza Italia. Il Cavalliere dice estar en «sintonía» con el próximo jefe del Ejecutivo. Siente simpatía, dice, porque «no es de la escuela comunista». «He sido el último primer ministro elegido por el pueblo», se permitió recordar.
Una economía sin programa
Sus últimas horas como alcalde de Florencia, Matteo Renzi decidió dedicarlas a la ciudad, cuando por los periódicos circulaban numerosas listas de ministros. Dos o tres carteras serán para el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano, que seguramente perderá el Ministerio de Interior.
El plato fuerte está en Economía, donde destaca el nombre de Lucrezia Reichlin, candidata a vicegobernadora del Banco de Inglaterra. Renzi afirma que mantener déficits públicos por debajo del 3 % está «anticuado». Por eso quiere acelerar las reformas que le permitan exigir a la UE que haga concesiones en su política de imponer el techo de deuda a sus miembros.
Sin embargo, Renzi empezará a gobernar sin programa. Y además precisará del apoyo de los aliados que acompañaron a su partido en febrero del 2013: el NCD escindido de Berlusconi que lidera Alfano y la formación de Monti. La ambición que lo llevó como un meteorito al poder puede ser su peor lastre: sus aliados desean que se alargue la legislatura, pues un adelanto electoral no les beneficiaría, pero también temen verse eclipsados por el carisma de Renzi.