23 sep 2014 . Actualizado a las 04:00 h.
El Gobierno alemán ha rechazado en varias ocasiones las presiones de François Hollande en Francia y Matteo Renzi en Italia para que aumente la inversión pública. Pero París y Roma se resisten al diktat alemán. Berlín reconoce la necesidad de invertir para reactivar la economía de una eurozona estancada. Sin embargo, prefiere estimular la inversión privada, para no poner en peligro su objetivo de alcanzar el equilibrio presupuestario en el 2015. Merkel incide en que las reformas no son un fin en sí mismas, sino que sirven para mejorar la calidad de vida y la situación de los parados. Valls rechazó que su país fuera «el enfermo de Europa» y dejó claro que no está dispuesto a acometer más recortes para cumplir el déficit.