Colas interminables en Venezuela por temor a un mayor desabastecimiento

pedro garcia otero CARACAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Creen que la escasez de artículos básicos se agravará en el primer trimestre

26 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

En Venezuela, la Navidad y el Año Nuevo suelen celebrarse en medio de un gran estruendo. Comprar, para lanzarlos desde las casas y desde la calle, fuegos artificiales es una de las grandes tradiciones navideñas del país, heredada de los inmigrantes italianos que llegaron en masa entre las décadas de los años 30 y 60 del siglo pasado. Pero este año los caraqueños y los habitantes de las grandes ciudades recibieron la Navidad casi en total silencio.

¿La razón? La crisis económica, que ha hecho que una función de pirotécnicos cueste más que un salario mínimo. María Torres, una ciudadana de la capital venezolana, lo explicaba así a través de Twitter: «La ausencia de fuegos artificiales fue más que notoria. Esta gente [el Gobierno] está acabando hasta con la Navidad».

Los venezolanos han padecido en el 2014 una inflación del 76 %, según cifras extraoficiales: el Banco Central, que mide el índice de precios, ha comenzado a publicar este datos intermitentemente, pese a que la ley obliga a hacerlo los primeros quince días de cada mes, y la última cifra publicada corresponde a septiembre. Pero, además, los índices de escasez superan el 60 %, y el mismo día de Nochebuena se observaban en los hipermercados largas colas de gente comprando leche, harina de maíz y otros productos desabastecidos.

La sensación general es que las cosas están mal (para el 85 % de la población, según sondeos de opinión) y, adicionalmente, que se pondrán peor. Casi el 80 % de los venezolanos piensan que la economía empeorará en los próximos seis meses, según la firma Datanálisis. Hay miedo de que en el primer trimestre, cuando la situación de abastecimiento suele ser más precaria, haya aún más falta de productos. El ciudadano Reyes Pérez resumía así la situación: «Las utilidades [la paga extra de fin de año] me las estoy gastando en comprar atún en lata y leche, porque enero y febrero van a ser meses durísimos», señalaba.

Los comerciantes también se quejan de que las ventas han sido pocas. Los centros comerciales, a los que era casi imposible entrar las vísperas de Navidad, se encontraban semivacíos. Con pantalones que cuestan lo mismo que un salario mínimo (que ya, al cambio extraoficial de la moneda local, el bolívar, es apenas de 20 euros tras sucesivas devaluaciones) y videojuegos por los que hay que pagar hasta tres veces esa cantidad, «lo normal es que no se venda nada», indicaba Lennys González, vendedora en una zona tradicional de compras de productos navideños.

En cuanto a los fuegos artificiales, las importaciones, hasta diciembre, eran de apenas el 16 % de lo que habían sido el año anterior. Los defensores de los derechos de los animales, sin embargo, celebraban la ausencia de detonaciones, pues cada año, argumentan, mueren cientos de aves como consecuencia de los fuegos y los perros se asustan a causa del estruendo.

Mensajes de Navidad

En su salutación navideña, Nicolás Maduro, señalaba, tras llamar a seguir dando pasos en la «lucha por la independencia económica, que «el 2015 será un año de esperanza». Pero tres de cada cuatro ciudadanos califican su gestión como negativa y, con el precio del petróleo por la mitad de lo que costaba hace un año, los venezolanos temen mayores dificultades políticas. La dirigente opositora María Corina Machado, imputada por magnicidio, señalaba que «este año comenzará el milagro venezolano. De las ruinas de nuestra nación surgirá una sociedad justa, democrática, solidaria y libre».