Cameron se presenta como defensor de los trabajadores

Rita Álvarez LONDRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

POOL

Su programa promete el retorno de la «buena vida» y recupera una medida de Thatcher para facilitar la compra de vivienda

15 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La campaña electoral británica empieza a desnudar las paradojas de la política. Veinticuatro horas después de que el principal partido de la izquierda se comprometiese con postulados tradicionales de la derecha, como la lucha contra el déficit o la reducción de la deuda pública, el partido de la derecha por excelencia se disponía a invadir el espacio laborista presentándose a sí mismo como la fuerza que mejor defiende a los trabajadores.

Ocurrió durante la presentación del manifiesto del partido gobernante en Swindon, en el oeste de Inglaterra. David Cameron pidió un segundo mandato con el argumento de que utilizará los cinco años para convertir las «buenas noticias sobre la economía en una buena noticia para la gente y sus familias». Su lema es el retorno de la «buena vida» al Reino Unido. Los conservadores son el partido de los trabajadores, argumentó, porque les ofrecen «seguridad» en cada etapa de la vida.

En concordancia con ello, el manifiesto tiene un fuerte contenido social. La propuesta estrella es el anuncio de que 1,3 millones de familias tendrán la seguridad de poseer su propio hogar. «Se trata de mantener vivo el sueño de una democracia de propietarios», dijo el primer ministro en lo que diversos medios conservadores interpretaron como un guiño directo al derecho de compra de vivienda que utilizó Margaret Thatcher y que para muchos fue clave en su victoria en los comicios de 1979.

Frente a las 25 horas de cuidados infantiles gratuitos para las familias con hijos de entre tres y cuatro años prometidas por Miliband, Cameron aumentó a 30 el número de horas semanales, lo que equivaldría a un ahorro de unos 6.900 euros de gasto anual para las familias. Anunció también que habrá una nueva ley para asegurar que nadie que no gane el salario mínimo tenga que pagar el impuesto sobre la renta.

El primer ministro no dio pistas claras sobre cómo financiará estas promesas electorales. En respuesta a la acusación de los laboristas, que las han denunciado como «regalos», Cameron se limitó a decir que «sus compromisos están financiados en su totalidad como parte de un plan fiscal equilibrado».

De la intervención se deduce que Cameron piensa mucho en los votantes que están indecisos entre votar a su partido o al antieuropeísta UKIP liderado por Nigel Farage. Según dijo, la «ambición» de los tories en la próxima legislatura es reducir las cifras de inmigración de cientos de miles a decenas de miles. Es un punto en el que los conservadores fracasaron durante su mandato y que querrían oscurecer, pero que sigue en primer plano en la campaña por la importancia que le concede Farage a la política migratoria.