Duelo entre Obama y Putin por Siria

VICTORIA TORO NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

CHIP SOMODEVILLA | EFE

El estadounidense se muestra dispuesto a trabajar con su homólogo ruso, pero este le exige incluir a Al Asad en la solución y crear una coalición contra el EI como la que combatió a Hitler

29 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Siria fue la gran protagonista de la apertura de la Asamblea General de la ONU. Barack Obama y Vladimir Putin defendieron posturas completamente opuestas sobre cuál es la mejor fórmula para poner fin a la guerra, horas antes de su primera reunión bilateral en dos años. El presidente de EE.UU. cargó contra Bachar al Asad y los que lo apoyan, entre ellos Rusia. Aunque señaló que «Estados Unidos está preparado para trabajar con cualquier país, incluyendo Rusia e Irán, para resolver el conflicto», Obama descartó incluir en la solución a Bachar al Asad.

Una hora después en la misma tribuna, su homologo ruso defendió que Al Asad es la única vía para combatir al Estado Islámico (EI). «Sería un error enorme no cooperar con aquellos que combaten frontalmente el terrorismo», dijo, antes de reclamar una «coalición amplia» para luchar contra los yihadistas «parecida a aquella contra Hitler».

En uno de sus discursos más duros contra el presidente sirio, Obama señalo que de acuerdo con la lógica de Putin, «deberíamos apoyar a tiranos como Bachar al Asad que tira bombas de barril sobre niños inocentes, porque la alternativa sería seguramente peor». El inquilino de la Casa Blanca dejó clara su postura: «La realidad nos dice que el objetivo es acabar con el Estado Islámico, pero la realidad también nos dice que lo que se necesita es una transición controlada por un nuevo líder lejos de Bachar al Asad».

Una postura similar fue defendida en la misma tribuna por el presidente francés, François Hollande, un día después de que cazas franceses bombardearan por primera vez objetivos yihadistas en Siria. «Las víctimas y el verdugo» no pueden trabajar juntos, declaró. Hollande acusó al presidente sirio de ser responsable del caos en el país de Oriente Medio y consideró que «nadie puede imaginar una solución política para Siria con Al Asad».

Washington está desconcertado por las últimas y sorpresivas maniobras rusas en relación con Siria. En el último mes, Moscú ha aumentado su apoyo militar al régimen de Damasco. En una entrevista a la CBS, Putin aseguró que su país no tiene, «por el momento», intención de desplegar tropas terrestres a ese país, pero el anuncio del domingo de que Rusia ha firmado un acuerdo para compartir información de inteligencia con Irán, Irak y Siria para luchar con mayor eficacia contra el EI solo ha aumentado los recelos de la Casa Blanca.

Desde el mismo estrado, el rey de Jordania hizo un dramático discurso sobre Siria y definió la situación actual como de «tercera guerra mundial», y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, apoyó la postura de EE.UU. al insistir en que Al Asad no puede continuar en el poder.

La reunión en la ONU este año, en el que cumple 70 años, es una de las más concurridas de su historia. Putin no intervenía desde hacía diez años y Raúl Castro no había acudido nunca. En la apertura del debate, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también centró la atención sobre Siria y sobre los países que tienen en sus manos una solución: Rusia, EE.UU., Arabia Saudí, Irán y Turquía. Además, pidió que los causantes de «los crímenes atroces» en Siria sean juzgados por el Tribunal Penal Internacional y a Europa a «hacer más» para ayudar a lo millones de refugiados que llegan a sus tierras.

Occidente, obligado a reaccionar ante Moscú

Tanto Vladimir Putin como su homólogo el iraní, Hasán Rohaní, los principales aliados del régimen sirio, movieron fichas, en sendas entrevistas las cadenas de EE.UU., antes de su intervenir en la ONU para imponer su visión del conflicto sirio frente a estadounidenses y europeos que parecen estar cada vez más obligados a reaccionar ante los hechos consumados de Moscú y ante la crisis de los refugiados.

Putin incluso se burló de la actuación de Washington en Siria, al señalar que su plan de armar a los rebeldes moderados ha sido un rotundo fracaso, una idea que repitió ante la Asamblea cuando afirmó que esas armas acabaron en manos de los yihadistas.

Rohaní también defendió en las cadenas americanas la necesidad de contar con el presidente sirio para combatir al Estado Islámico. Bachar al Asad sigue siendo más que nunca la clave del desacuerdo. En las últimas semanas, las posturas occidentales parecían haberse suavizado. Londres, Berlín y París habían dejado de exigir su salida, e incluso Angela Merkel dijo hace unos días que se debía dialogar con él. También así se desprendida de las declaraciones del secretario de Estado, John Kerry, cuando dijo que el calendario para el abandono del poder por parte del presidente sirio era «negociable».

Pero los discursos de ayer ante la Asamblea General, dejaron claro el total enfrentamiento. Barack Obama y François Hollande se mostraron muy claros: quieren a Al Asad fuera. En el otro bando, las posturas son igual de firmes. Putin y Rohaní lo quieren al frente del Gobierno de Siria.

Dudas

Todos ellos han dicho también que está dispuestos a colaborar con los demás. Y un ejemplo de esa disposición fue la reunión bilateral que tenían previsto anoche Obama y Putin. Los dos presidentes llevaban más de dos año sin sentarse a hablar y hace uno que no se cruzaban en una cumbre. La Casa Blanca ha filtrado que Obama ha dudado durante semanas sobre aceptar la reunión que le había propuesto Putin. Finalmente decidió decir que sí. Pero además de reunirse deben ser capaces de entenderse.

Obama y Putin flanquearon a Ban en una de las mesas dispuestas para el almuerzo oficial ofrecido a los participantes en la Asamblea General. Los fotógrafos captaron el brindis entre ambos, con el presidente estadounidense con rostro serio y el líder del Kremlin sonriente.

Raúl Castro se estrena ante la Asamblea General de la ONU

Tras Siria, otro gran asunto de la sesión de ayer en las Naciones Unidas fue Cuba. Barack Obama pidió al Congreso estadounidense levantar el embargo al régimen de La Habana ante la mirada del presidente Raúl Castro, quien participa por primera vez en la gran cita anual de la ONU en Nueva York. Ambos mandatarios mantendrán hoy una reunión y el embargo será uno de los asuntos centrales a tratar. Si esta Asamblea es la del regreso de los Castro, también es el de la despedida de Cristina Kirchner, que abandonará el poder en Argentina en diciembre.

Otro que se estrenaba en el estrado era el presidente Xi Jinping que aprovechó su intervención para anunciar que China aportará 8.000 policías a las tropas de paz de la ONU y aportará cien millones de dólares a la Unión Africana para la creación de una fuerza militar regional permanente. También aprovechó para rechazar que su país busque aumentar su hegemonía o expansionismo, pese a la denuncia de ilegalidad que hizo el presidente de Vietnam de las construcciones que impulsa Pekín en el mar de la China y que «ponen en peligro la seguridad marítima».