Moscú y Ankara, un claro choque de intereses

Rosa Paíno
rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Rusia apoya a Bachar al Asad, mientras Turquía busca derrocar al presidente sirio

06 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Con una frontera de 911 kilómetros con Siria, Turquía ha jugado un papel clave, por acción u omisión, en la guerra del país vecino. Ahora los ataques rusos en apoyo de Bachar al Asad han puesto a la defensiva a Ankara. Los deseos rusos chocan con los turcos, que pasan por derrocar al presidente sirio.

¿Cuál es el papel de Turquía en el conflicto?

Fue el primer país en respaldar a los militares desertores que se rebelaron contra Al Asad, convirtiéndose en base de la retaguardia del Ejército Libre Sirio (ELS). Erdogan, que nunca ha ocultado su proximidad a los Hermanos Musulmanes, no dudó en apoyar a los grupos islamistas. Se le ha acusado de que su frontera ha sido una «autopista de doble sentido» -en palabras de Kadri Birsel, columnista del diario Milliyet- para los yihadistas: paso de los combatientes extranjeros, armas y financiación.

¿Cuál es su objetivo?

Ankara lleva años en un juego de equilibrios, evitando no molestar en demasía a EE.UU. Con el objetivo de lograr la caída de Al Asad, pero a la vez frenar los deseos separatistas de los kurdos, hizo la vista gorda con el EI. Pero su estrategia ha sido fallida: Al Asad sigue en el poder, los kurdos están ganando autonomía en Siria y el Estado Islámico se convirtió en julio en una amenaza directa al atacar al Ejército turco en la fronteriza provincia de Kilis. Después de más de un año manteniéndose al margen de la coalición contra el EI, Turquía decidió atacar a los soldados del califato. Pero lejos de centrarse en los yihadistas, Recep Tayip Erdogan aprovechó la coyuntura para atacar las bases en el norte de Irak del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), lo que puso fin a un alto el fuego de más de dos años.

¿Qué supone la campaña aérea rusa?

Turquía no ha conseguido que EE. UU. se concentre en derrocar al régimen sirio, y ahora ve como Rusia se embarca en una cruzada a favor de Al Asad. Su estrategia parece irse definitivamente al traste, y el presidente Tayip Recep Erdogan no disimula su enfado por «la inaceptable» campaña aérea en apoyo de su enemigo.