Una red de activistas que trabaja anónimamente por su seguridad en Internet afirma que los islamistas radicales escapan a Turquía o Mosul
19 nov 2015 . Actualizado a las 09:23 h.En Raqa, feudo y capital oficialista del autoproclamado Estado Islámico en Siria, viven civiles sometidos. Lo recuerdan las pocas voces que logran sortear la censura gracias a Raqa is Being Slaughtered Silently (Raqa está siendo masacrada en silencio), un grupo de activistas que trabajan de forma anónima por su seguridad en las redes sociales. A través de Twitter y Facebook, difunden la situación de la población entre el ruido ensordecedor de los bombardeos del régimen de Bachar al Asad y los alaridos del Estado Islámico. Condenados por las dos partes.
A esos dos enemigos, se unen ahora los bombardeos rusos y franceses, en represalia por el atentado de Paris y el derribo del avión comercial sobre la península del Sinaí. «Cinco explosiones en Raqa en treinta minutos», denunciaban ayer por la noche.
Antes del estallido de la guerra, hace algo más de cuatro años, Raqa era un apacible enclave comercial conocido por los productos agrícolas cultivados a la orilla del río Éufrates. Solo una parte de sus 200.000 residentes de entonces consiguieron escapar tras la entrada en junio del 2014 de los seguidores del califato de Abu Bakr al Bagdadí. El resto se quedaron bajo el yugo de los delirios de los yihadistas.
Los extremistas controlan por completo la vida pública en la ciudad. Sus habitantes deben sobrevivir bajo el férreo control de la policía extremista que patrulla las calles para vigilar que las mujeres vistan con decoro, han de estar cubiertas por un niqab que les cubre de arriba a abajo, y vigilar que nadie se encienda un cigarro, un hábito que está prohibido.
Protegidos entre los civiles
Los acólitos del EI han estado utilizando las casas de los habitantes para protegerse de las bombas y los misiles franceses y rusos. La maniobra del EI ha sido reubicar a sus integrantes en viviendas de civiles sin el consentimiento de los propietarios con el fin de disuadir a la aviación francesa: la estrategia de los escudos humanos. Otros, escapan.
«Asustaban a la población y ahora huyen como ratas», denunciaba ayer el grupo de activistas ante la huida de los miembros del EI. Tres días después del inicio de los bombardeos galos y rusos, ha comenzado el éxodo de los militantes yihadistas, según las fuentes locales. Los combatientes extranjeros que engrosan sus filas, la mayoría europeos, han salido corriendo hacia Turquía. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) también ha informado de que los familiares de mercenarios y líderes del EI están intentando cobijarse en Mosul, el bastión iraquí del grupo terrorista. Este viaje no es tan sencillo desde hace una semana ya que ahora los kurdos controlan la ciudad de Sinyar y la carretera 47, a medio camino entre las dos capitales del califato.
Las embestidas de los cazas Rafale y Mirage galos, que apuntaron a las áreas de Al Hud y Marab, y a los cuarteles y los puestos de control a lo largo del territorio de Raqa, han provocado la muerte de 33 yihadistas, según el OSDH, que han quedado destrozados por la metralla.
El califato asesina a un rehén noruego y a otro chino
En represalia por los bombardeos francés y ruso, los terroristas del Estado Islámico anunciaron ayer el asesinato en Siria de dos rehenes extranjeros, el noruego Ole Johan Grimsgaard-Ofstad y el chino Fan Jinghui, dos meses después de haber pedido un rescate por su liberación. El anuncio aparece en el último número de la revista online de propaganda Dadiq, acompañada de fotografías de los supuestos cadáveres de los rehenes.
Bajo el título «La suerte de los dos prisioneros», la revista muestra un fotomontaje con la imagen de los dos hombres con los ojos vendados y luego con la cabeza ensangrentada, probablemente tras recibir varios tiros. En un lema colocado encima de la imágenes se lee: «Ejecutados después de haber sido abandonados por las naciones y las organizaciones infieles».
El pasado 10 de septiembre, los yihadistas anunciaron por primera vez que tenían en su poder a los dos rehenes sin precisar cuándo y dónde fueron secuestrados. En la revista publicaron entonces las fotografías de Johan y Jinghui y se dirigían a cualquiera que quisiera «pagar un rescate por la liberación y el traslado» de estos dos hombres «en venta». Noruega confirmó el secuestro de Ole-Johan Grimsgaard-Ofstad poco después de su llegada a Siria a finales de enero, pero se negó a pagar un rescate. El noruego, de 48 años, con domicilio en Oslo y afiliado a la Universidad de Ciencias y Tecnología de Trondheim (oeste de Noruega), anunció el 24 de enero en Facebook que había llegado a Idlib (noroeste de Siria). Se ignoran las razones de su presencia en el país.
El Gobierno de China también admitió que uno de sus ciudadanos estaba en manos del Estado Islámico. El rehén chino había sido presentado por el grupo yihadista como Fan Jinghui.