Un fallo evita otra masacre en Londres

Íñigo Gurruchaga LONDRES / COLPISA

INTERNACIONAL

HANNAH MCKAY | Reuters

El Reino Unido eleva al máximo la alerta antiterrorista, tras un atentado contra el metro reivindicado por el Estado Islámico que dejó 29 heridos al no detonar correctamente la bomba

16 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El Reino Unido elevó anoche la alerta antiterrorista a nivel «crítico», el más alto de la escala de seguridad y que indica peligro de atentado inminente, después de la explosión de una bomba casera a primera hora del día en el metro de Londres reivindicado por el Estado Islámico (EI). La explosión del artefacto en un vagón del metro, a su paso por la estación de Parsons Green, en plena hora punta, dejó 29 heridos. La mayoría de las lesiones fueron consecuencia de la estampida de los pasajeros; un número menor sufrió quemaduras, pero ninguno de ellos está grave. El fallo del dispositivo artesanal evitó una masacre. Scotland Yard, con el apoyo del MI5, se ha lanzado a la caza del terrorista.

La explosión se produjo a las 8.20 en la línea District, que en esa rama de su recorrido desde el sudoeste hasta el este de Londres parte de Wimbledon y se une en Earl’s Court a la retícula del transporte suburbano por el centro de la ciudad. A esa hora los vagones van llenos con empleados que acuden a su trabajo o niños que van a la escuela. La estación de Parsons Green, situada en el barrio de Fulham, una zona de clase media-alta, no está soterrada y la naturaleza de la deflagración, que lanzó una bola de fuego en el segundo vagón delantero en el que estaba el artefacto sin causar daños a la estructura del tren, hizo pensar inicialmente en que se trataba de un accidente.

El aplastamiento en la huida por los vagones y por unas escaleras que descienden empinadas hasta el exterior fue su efecto más extendido. Scotland Yard anunció unas dos horas después del suceso que estaba tratándolo como un ataque terrorista, y pidió la colaboración de testigos que hubieran obtenido imágenes de lo ocurrido. La más llamativa entre las publicadas en las redes sociales era la del artefacto.

En un vídeo obtenido poco después del atentado se veía un cubo plástico de pintura del tamaño que se utiliza por profesionales para blanquear, que contenía una masa semilíquida en la que aún ardía un pequeño fuego. Del cubo surgían unos cables rematados con luces navideñas, como los que han sido utilizados en detonadores de bombas en atentados anteriores. El artefacto estaba envuelto en una bolsa de supermercado para preservar productos fríos o congelados.

La policía privilegia la hipótesis de que el artefacto no estalló completamente, y que al parecer se detonó con un temporizador. Los expertos indicaron a la BBC que, si la deflagración hubiese sido la que buscaba el autor, el número de víctimas y la destrucción habrían sido mucho mayores. Las imágenes sugieren que la carga en el detonador ardió pero no el resto de la bomba. «Quizás la mezcla no tuvo la composición correcta o el sistema de ignición era inadecuado o estaba mal colocado», explicó Hans Michels, profesor de Ingeniería química del Imperial College de Londres.

Identificado

Diversos medios afirmaban anoche que el posible autor del atentado ya ha sido identificado por la policía. En vagones y estaciones de metro abundan las cámaras de seguridad y expertos señalan que, si alguien cruza Londres de este a oeste, será filmado unas doscientas veces. El software de las fuerzas de seguridad puede trazar el registro de las miles de cámaras conectadas para detectar el itinerario de un sospechoso con una pequeña parte del rostro o la imagen de un fragmento de ropa.

Lo sorprendente es que a medida que avanzaban las horas, sin producirse ninguna detención y con al menos una persona huida, el Gobierno mantenía el nivel de alerta de seguridad en severo, el segundo en la escala. Fue a las 21.30 horas cuando Theresa May anunció que la alarma se elevaba a crítico. «Es una medida proporcional y sensata» que supondrá que el Ejército asuma tareas policiales antes de las grandes aglomeraciones del fin de semana en torno a acontecimientos deportivos, explicó la primera ministra.

Se trata del quinto ataque terrorista que sufre el Reino Unido este año y del cuarto ocurrido en Londres. El fallido atentado de ayer evoca al más trágico que se ha producido en Reino Unido en el siglo XXI, cuando cuatro jóvenes musulmanes se inmolaron con artefactos explosivos aparentemente similares al de ayer en tres vagones de líneas de metro y en un autobús, hace doce años. Aquel atentado causó 52 muertos, de 18 nacionalidades, y 700 heridos.

Nuevo altercado de Trump con May al afirmar que Scotland Yard conoce al terrorista

Donald Trump insiste en ofrecer su parecer en Twitter sobre atentados ocurridos en el Reino Unido. Ayer escribió que el atentado del metro era obra de un «perdedor» que había actuado «a la vista de Scotland Yard». No hubo que esperar mucho para las quejas oficiales de Londres sobre su sugerencia, no explicada, de que las fuerzas de seguridad conocían la identidad de quien lo perpetró. Incluso Theresa May salió a la palestra para apuntar que «especular sobre una investigación en marcha no ayuda a nadie».

Hora después el inquilino de la Casa Blanca intentó rebajar la tensión en una llamada a la británica en la que abogó por continuar colaborando «estrechamente»». Un mensaje que contrastaba con lo que había escrito a primera hora: «Otro ataque en Londres a cargo de un terrorista fracasado. Estas son personas enfermas y dementes que estaban en la mira de Scotland Yard. ¡Debemos ser proactivos!». De paso utilizó el ataque para defender su veto migratorio.

Ya en mayo, Londres protestó por la filtración de la Casa Blanca a la prensa de material compartido sobre el atentado contra el concierto de Ariana Grande.