Bruselas se harta de Facebook

La justicia amenaza exportar los datos de europeos a EE.UU.

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bruselas / corresponsal

De poco le servirán a Mark Zuckerberg los golpes de pecho mientras entona el mea culpa por la filtración de datos de al menos 87 millones de usuarios de Facebook en todo el mundo (2.7 millones en la UE, 136.985 en España). Las brechas en la privacidad y la seguridad de la red social tendrán consecuencias, no solo políticas. También legales.

Bruselas está harta de sus trampas y esta vez está dispuesta a acorralar a la compañía por su empeño en violar de forma recurrente las normas europeas. El primer paso fue abrir una macro investigación para conocer el alcance del escándalo de Cambridge Analytica. El segundo se dará el próximo 25 de mayo con la puesta en marcha del nuevo reglamento de protección de datos (GDPR) y la tercera y definitiva estocada la pueden dar los jueces europeos si deciden tumbar el actual acuerdo de transferencia de datos con EE.UU. (Private Shield), denunciado por el autríaco Max Schrem, quien ya logró en el pasado derrumbar un sistema gemelo, el Safe Harbor (Puerto Seguro).

Se avecina tormenta para Google y Facebook, que ven peligrar su modelo de negocio basado en la comercialización de datos de sus usuarios. La justicia irlandesa declaró que el actual acuerdo deja la puerta abierta a la circulación «masiva e indiscriminada» de datos y remitió el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que aclare si es compatible con los derechos sobre la privacidad de los europeos.

Facebook se ha puesto en el peor de los escenarios y, acuciada por la indignación pública y los nubarrones legales, ha preferido mostrar públicamente su voluntad de cooperar con las autoridades europeas, cumplir con los nuevos estándares de protección de datos e incluso exportar ese modelo a EE.UU. para hacer compatible su actividad. Es la única vía para mantener a flote su negocio.

No lo tendrá fácil. «Seguiremos de cerca el cumplimiento de las nuevas normas», advirtió la comisaria de Justicia, Vera Jourová, quien debatió largo y tendido con la directora ejecutiva de la empresa, Sheryl Sandberg, el jueves por la noche. Lejos de zanjar el escándalo, Facebook admitió que podría haber más aplicaciones que han recolectado datos personales de sus usuarios y contactos. Pondrá en marcha una auditoría que podría alargarse meses. «Me dijeron que han empezado esta semana a informar a la gente afectada», aseguró Jourová quien no desaprovechó la ocasión de exigir a Zuckerberg que comparezca en el Parlamento Europeo, como hizo en el Congreso de EE.UU.

A pesar de las buenas palabras y las promesas de colaboración, Bruselas tiene claro que Facebook es una amenaza para la estabilidad de la UE. La comisaria quiere que la red detalle su hoja de ruta para evitar que terceros se aprovechen de sus brechas con fines electorales. «Hemos discutido sobre su impacto en los procesos democráticos y en las futuras elecciones. También sobre la transparencia en la publicidad electoral y la propagación de desinformación. Sandberg me informó de que Facebook está trabajando en algunas mejoras», sostuvo la checa.

La UE se ha puesto manos a la obra para cortar los tentáculos de la compañía en territorio europeo. Las autoridades nacionales de protección de datos han acordado articular grupos de trabajo especializados en redes sociales y se ha dado la orden a las autoridades electorales de la UE de revisar las normas sobre campañas políticas de cara a futuros comicios.

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