Tras 20 años de invasión y 2.300 bajas, EE.UU. no ha frenado el avance de los talibanes
09 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.De la presencia estadounidense en la histórica base de Bagram, desde la que se ha dirigido la ofensiva contra los talibanes en Afganistán los últimos 20 años, solo quedan toneladas de basura. Kilómetros de cable, mobiliario metálico, envases vacíos de alimentos, desechos electrónicos y ropa gastada se acumulan en un vertedero improvisado donde decenas de afganos bucean a diario en busca de prendas aún en uso, tornillos o piezas de ordenador. El enorme basurero es una prueba de la inmediatez con la que Estados Unidos evacuó a sus tropas a principios de julio y de cómo su presidente, Joe Biden, quiso hacerlo con la máxima discreción de cara al mundo.
Sin otros factores como el protagonismo en el escenario internacional de las malas relaciones entre Washington, China y Rusia, la novedad que todavía supone la reciente Administración demócrata y la trágica realidad de la pandemia, es posible que la salida de EE.UU. de Afganistán hubiera sido más dura y traumática. Porque después de 20 años de invasión y 2.300 bajas militares, el Pentágono no ha conseguido desmantelar las milicias talibanes, ni siquiera ha arruinado su infraestructura operativa.
Los fundamentalistas solo han necesitado mes y medio para apoderarse de nuevo de los enclaves rurales y de los puestos fronterizos, además de conquistar este fin de semana cinco capitales provinciales, dos estratégicas: Zaranj y Sibargan.
Empeora la seguridad
Según las estimaciones más fiables, unos 40.000 soldados, 8.000 policías y otros tantos agentes de Inteligencia nutren la defensa afgana, frente a una oposición de entre 55.000 y 80.000 talibanes. En aquel contingente se encuadran las unidades de élite, entrenadas al modo de las fuerzas especiales de EE.UU., aunque su efectividad se ve hoy lastrada por el menor apoyo de la aviación estadounidense y de los contratistas privados. Unas 40.000 personas huyen cada semana a la vecina Irán y la Organización Internacional para las Migraciones calcula que el número total de desplazados sobrepasa ya los 300.000 afganos. La ONU ve Kabul en peligro, y las embajadas de EE. UU. y el Reino Unido han pedido a sus compatriotas que abandonen con urgencia Afganistán, «debido al empeoramiento de la seguridad» en un país en el que 110.000 civiles han muerto o resultado heridos y 60.000 miembros de las fuerzas de seguridad han perdido la vida a lo largo de una guerra que sangra más cada día que pasa.