¿Qué quiere Putin de los aliados?

Rosa Paíno
R. Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

La ampliación de la OTAN al Este
La Voz

24 ene 2022 . Actualizado a las 22:05 h.

La caída de la Unión Soviética fue la «catástrofe geopolítica más grande del siglo XX». La frase, pronunciada por el presidente Vladimir Putin en su discurso sobre el estado de la nación en el 2005, cobra fuerza en la actual crisis. El jefe del Kremlin, que nunca ha ocultado su ambición de devolver a Rusia el poder y el lustre perdido tras la caída de la URSS, parece que ahora está decidido a lanzar un órdago a Occidente para que le garantice que la OTAN renunciará a incorporar al club a Ucrania y a otros países exsoviéticos, y que las fuerzas aliadas retrocedan a las posiciones de antes del 1997.

 La Alianza Atlántica y EE.UU. llevan semanas defendiendo que no comprometerán el derecho de cualquier país, incluida Ucrania, a decidir si quiere entrar en la organización, ni el principio de defensa colectiva.La demanda de hacer retroceder las tropas a sus posiciones de 1997, se antoja imposible, después de las dos ampliaciones de la OTAN: Polonia, Hungría y la República Checa, en 1999, y Bulgaria, Estonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia, en el 2004.

Para entender la situación actual hay que remontarse a los pactos suscritos tras la caída del muro de Berlín. A cambio de permitir la reunificación de Alemania, en 1990 el presidente George Bush se comprometió con su homólogo soviético, Mijaíl Gorbachov, a cerrar la puerta a una ampliación de la OTAN a los antiguos países socialistas. La promesa nunca se hizo por escrito. Una de las partes, EE.UU., negó con el paso del tiempo que hubieran llegado a tal compromiso, aprovechando años de desconcierto en el Kremlin tras la disolución de la URSS y la llegada de Boris Yeltsin. La derrota de Bush y la entrada de Bill Clinton en la Casa Blanca hicieron que lo acordado quedará en papel mojado.

Así, en 1993, la Administración Clinton dio luz verde a la ampliación de la OTAN. En el Acta Fundacional Rusia-OTAN de 1997, los aliados occidentales se comprometieron a no desplegar de forma permanente tropas de combate en los antiguos países del Pacto de Varsovia, salvo que las circunstancias cambiasen. Algo que tampoco han cumplido.

Los rusos siempre se han sentido traicionados por ser ignorados en la estrategia mundial tras el fin de la Guerra Fría. Solo necesitaban que surgiera un líder nacionalista que añore la Rusia de los zares y el control soviético. Ese es Vladimir Putin.