Hungría, cada vez más aislada en la Unión Europea

Marcelo Nagy BUDAPEST / EFE

INTERNACIONAL

El primer ministro húngaro, Víkctor Orbán, en una cumbre europea en Bruselas
El primer ministro húngaro, Víkctor Orbán, en una cumbre europea en Bruselas POOL

La postura del Gobierno de Orbán respecto al veto al petróleo ruso y la decisión de no enviar armamento a Ucrania lo alejan aún más de Bruselas e incluso de sus socios del grupo de Visegrado

04 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La ambivalente actitud de Hungría frente a la invasión rusa de Ucrania, con su rechazo a dar armas a Kiev y a imponer un embargo petrolero a Moscú, aísla cada vez más al país centroeuropeo en el seno de la Unión Europea.

El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, que acaba de inaugurar su cuarto mandato consecutivo tras verse fortalecido en las recientes elecciones legislativas, es considerado el líder europeo más cercano al jefe del Kremlin, Vladimir Putin. Sus negativas a prescindir del petróleo ruso y a enviar ayuda militar a Ucrania, si bien son argumentadas por intereses internos —la alta dependencia energética húngara de los suministros rusos en el primer caso, y el temor a involucrarse en la guerra, en el segundo— parecen fortalecer esa imagen prorrusa.

Distanciamiento de Visegrado

No obstante, en las sanciones adoptadas hasta ahora, Hungría se ha alineado con los demás socios comunitarios. Es sobre todo el rechazo a enviar armas a Ucrania, e incluso a permitir el paso de ayuda militar por su territorio, lo que ha alejado al país de sus aliados del grupo de Visegrado (V4): Polonia, Eslovaquia y la República Checa.

Hungría, que fue uno de los últimos miembros de la UE en condenar la invasión rusa de Ucrania, mantiene «un discurso muy ambivalente» respecto al conflicto, señala Patrik Szicherle, analista del Instituto Political Capital. «A pesar de que el Gobierno ha condenado la agresión rusa, pocas veces aparece en su discurso que Rusia debería respetar la integridad territorial de Ucrania», explica el experto.

Mientras que la gran mayoría de los Veintisiete condenan «cada día» la agresión rusa, el Gobierno de Orbán se limita a reiterar que se mantiene al margen de la guerra y que no enviará armas a Ucrania. «Es un fuerte punto de choque dentro del V4, porque los demás países mandan armas a Ucrania», subraya Szicherle, recordando, al mismo tiempo, que Hungría sí ha aprobado las ayudas financieras comunitarias para pagar la entrega de armamento al país vecino.

Sintonía con Pekín y Moscú

Desde que llegó al poder en el 2010, el Gobierno de Orbán ha ido fortaleciendo las relaciones con Pekín y Moscú. Incluso ha llegado a poner al régimen del presidente ruso, Vladimir Putin, como un modelo ejemplar a seguir, de lo que llama una «democracia iliberal».

Esa línea política lo había acercado a Polonia y su gobernante partido Ley y Justicia (PiS), pero todo cambió con la invasión rusa de Ucrania: Varsovia se ha posicionado claramente contra el Kremlin y el líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, declaró «no estar satisfecho» con las posturas de Orbán, alertando de que peligra la amistad entre ambos Gobiernos.

Aliados contra Bruselas

Hungría y Polonia se habían prometido que vetarían mutuamente la aplicación del artículo 7, un procedimiento que Bruselas había iniciado contra ambos países en el 2020, pero que requiere el voto unánime de los países comunitarios.

A finales de abril, la Comisión Europea (CE) activó el procedimiento contra Hungría para eventualmente suspenderle fondos comunitarios si no avanza en diversas reformas, sobre todo en la lucha contra la corrupción. Según analistas locales se espera que Polonia, por su destacado papel que desempeña en la crisis de Ucrania, por el momento no tendrá que enfrentar nuevos procedimientos comunitarios, lo que aísla aún más al Gobierno de Orbán.

Aunque el primer ministro húngaro está internamente más fortalecido que nunca, en la UE está cada vez más solo. Después de que su partido, el Fidesz, abandonara en el 2020 las filas del Partido Popular Europeo (PPE), ha intentado aliarse con fuerzas como la Liga italiana, el PiS o Vox, con escasos resultados hasta ahora.