Una «impúdica» fiesta de famosos en plena guerra indigna a los patriotas rusos
INTERNACIONAL

Consideran «inadmisibles» las escenas «obscenas» que tuvieron lugar mientras soldados del Kremlin mueren luchando contra los «nazis» de Ucrania
22 dic 2023 . Actualizado a las 20:54 h.La fiesta de cumpleaños que organizó en el Club Mutabor de Moscú el pasado miércoles la muy conocida 'influencer' y presentadora televisiva rusa Anastasia (Nastia) Ívleeva, cuyas imágenes, ciertamente provocativas e incluso obscenas, difundieron ella misma y sus invitados en las redes sociales, ha levantado una enorme polvareda entre los llamados activistas patriotas, muchos de los partidarios del presidente, Vladimir Putin, sus principales propagandistas en las televisiones públicas, organizaciones anexas a la Iglesia Ortodoxa rusa y toda una serie de puritanos de pelajes diversos.
El motivo principal de este rasgamiento de vestiduras colectivo se debe al hecho de que consideran «inadmisible» que, mientras en Ucrania cada día mueren soldados rusos combatiendo contra los «nazis» vecinos, en Moscú la gente pija se lo pasa a lo grande en juergas «indecentes».
El código de vestimenta para participar en el evento era acudir «casi desnudo» o con ropas transparentes. De esa «impúdica» guisa estaban Ívleeva, la famosa periodista, también presentadora, excandidata a la Presidencia rusa y ahijada de Putin, Ksenia Sobchak, la cantante Lolita Miliávskaya y estrellas del pop ruso como el inefable Philip Kirkórov, Dima Bilán o el rapero Vacio (Nikolái Vasíliev), que se presentó con unas zapatillas y un calcetín tapando los genitales como único atuendo.
Ívleeva se colocó un collar de brillantes con una esmeralda en el trasero, al parecer valorado, según ella, en 26 millones de rublos (unos 260.000 euros), que, a juzgar por los vídeos publicados, causó verdadera sensación. Ellos y muchos otros que estuvieron también presentes se enfrentan ahora a la posibilidad de tener que responder ante la Justicia. Varias organizaciones que velan por los principios morales y las esencias patrias afirman que piensan promover querellas ante la Fiscalía General.
La fiesta fue interrumpida por la Policía apenas transcurrieron 24 horas.
El precio de las entradas para la parte abierta del evento alcanzó el millón de rublos (unos 10.000 euros). Representantes de los movimientos de inspiración religiosa Cuarenta por Cuarenta o La Llamada del Pueblo se proponen conseguir que los órganos judiciales investiguen si durante la fiesta se consumieron drogas o hubo propaganda homosexual, actividad prohibida en Rusia incluso entre las personas adultas. Consideran que nada parecido debe tener lugar cuando las autoridades «insisten en apelar a los valores tradicionales» y mientras continúe la guerra con Ucrania.
Propaganda LGBT
La líder de la Liga por un Internet Seguro, Ekaterina Mizulina, por su parte, calificó de «cínico» celebrar tal tipo de eventos «cuando nuestros muchachos están muriendo en la Operación Militar Especial». La diputada María Bútina ha pedido que se compruebe si lo sucedido en el Club Mutabor «cumple la prohibición de propaganda LGTB y con el decreto del presidente de la Federación Rusa sobre la preservación y fortalecimiento de los valores espirituales y morales tradicionales».
«Me encanta que en cada una de mis fiestas la gente escribe comentarios asegurando que esto es libertinaje, satanismo, cuando lo que hay es gente guapa, medio desnuda con hermosos trajes», afirmó Ívleeva el jueves en un mensaje de audio en su canal de Telegram. Los agentes de policía llegaron a Mutabor poco antes del inicio de la segunda parte de la fiesta en la que, según señala el canal de Telegram Shot, cualquiera podía entrar pagando solamente 2.500 rublos (25 euros) y observando el código de ir ligeros de ropa.
Tras el registro policial y la «recogida de pruebas» la fiesta se reanudó, pero fue languideciendo por el temor a represalias. El mismo día del cumpleaños de Ívleeva, el Tribunal Taganski de Moscú multó con un millón de rublos (10.000 euros) al canal Tochka-TV por mostrar un vídeo del cantante ruso Nikolái Baskov con supuesto contenido propagandístico LGTB.