Promesas del monarca Reza Pahlevi desde un cómodo exilio

Bea Abelairas
Bea abelairas REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Una manifestante en Londres sostiene un retrato del heredero Pahlevi
Una manifestante en Londres sostiene un retrato del heredero Pahlevi ABIR SULTAN | EFE

Algunas protestas, enmarcadas en el movimiento Make Irán Great Again, piden el regreso de un heredero al trono que ha vivido fuera de Irán 48 de sus 65 años

16 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Reza Pahlevi ha vivido 48 de sus 65 años en un cómodo exilio. Esta semana instó a los iraníes a tomar las ciudades para facilitar su regreso, apelando a una revuelta impulsada mayoritariamente por jóvenes de la generación Z, que ni siquiera habían nacido cuando se derrocó el reinado de su padre, Mohammad Reza Pahlevi??. Desde sus redes sociales, Pahlevi lanza promesas para un cambio radical: un Irán sin programa nuclear, que retirará su apoyo a «grupos terroristas», restablecerá relaciones con Estados Unidos y reconocerá al Estado de Israel, revirtiendo así las políticas de la actual República Islámica.

Pahlevi, con su madre, Farah Diva en su graduación
Pahlevi, con su madre, Farah Diva en su graduación

El heredero, que vive desde los 18 en EE.UU. y se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad del Sur de California, propone un Estado moderno. Los analistas creen que esta postura refleja una obsesión por distanciarse de los «pecados» de sus padres, el sha de Persia y Farah Diba, quienes perdieron el trono en 1979 entre acusaciones de un lujo desmedido. Desde 1971 este matrimonio encabeza el ránking de derrochadores históricos, gracias a su celebración de los 2.500 años del imperio persa en Persépolis. Para esa fiesta se construyó un aeropuerto exclusivo para aviones privados y una autopista para conectar las ruinas con Teherán. Además, se levantaron cientos de carpas de seda y cocinó Maxim's, el restaurante más cotizado de París.

Pahlevi (a la derecha), con sus padres y su hermano pequeño
Pahlevi (a la derecha), con sus padres y su hermano pequeño No disponible

Pahlevi nunca ha sufrido apuros económicos —su fortuna se estima en 4.000 millones de dólares, según publican medios norteamericanos—, aunque ha intentado que este patrimonio pase lo más desapercibido posible. Aspira a presentarse como un «lienzo en blanco», una imagen que ha comenzado a generar ilusión en las protestas internacionales. Incluso ha surgido el concepto Miga (Make Iran Great Again), que une la propaganda de Trump con la esperanza depositada en el príncipe.

Aunque en las calles se han llegado a escuchar cánticos como «Pahlevi volverá», esta popularidad se ve empañada por la sospecha de ser una creación un tanto digital. Hay activistas que alertan de que ha detectado que sus apoyos en redes están inflados con perfiles falsos que siguen operando incluso cuando el régimen corta el acceso a internet en Irán. Existe, además, una desconexión entre su discurso diplomático en medios occidentales —donde se ofrece como una «fuerza estabilizadora», amigo de EE.UU. — y la cruda realidad de los iraníes que arriesgan su vida al protestar las calles. Medios como The Jerusalem Post advierten de que su popularidad se desploma en regiones de minorías étnicas como el Kurdistán y Azerbaiyán. Allí, esta saga de monarcas es recordada por un nacionalismo persa que suprimió las lenguas y culturas locales. Para un kurdo o un baluchi, Pahlevi supone «cambiar un dictador con turbante por uno con corona». Sus detractores recuerdan que en la guerra entre Irán e Irak (en los 80) se ofreció a servir como piloto, pero Teherán lo rechazó.