La poderosa milicia paramilitar Basij llama a sus tropas a no desertar
INTERNACIONAL
Un audio revela cómo un alto mando de este cuerpo iraní, cuyo comandante ha sido asesinado en un bombardeo este martes, conmina a los paramilitares a permanecer en sus puestos y resistir los ataques de Israel
17 mar 2026 . Actualizado a las 20:19 h.Los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra el aparato militar iraní han hecho cundir el pánico en algunos sectores de las milicias que han comenzado a desertar Así lo corrobora un archivo de audio detectado el fin de semana pasado por la Inteligencia israelí, en el que un comandante de la fuerza paramilitar Basij insta a los miembros de este batallón a continuar presentándose en sus puestos y no abandonarlos durante los ataques.
Los llamamientos, realizados en un canal de Telegram utilizado por los paramilitares persas, se han producido justo antes de que este martes Israel haya llevado a cabo su mayor ataque selectivo contra el poder político del régimen desde el asesinato del anterior líder supremo, Alí Jamenéi, el pasado 28 de febrero. En una serie coordinada de operaciones aéreas, los aviones de guerra han destruido la base donde se encontraba el jefe de la milicia paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani, y su lugarteniente, Seyyed Karishi. Sus muertes se unen a las del máximo responsable de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria Islámica, y un alto mando de la Yihad Islámica en cuestión de solo unas horas.
Gholamreza Soleimani y Seyyed Karishi se encontraban, al parecer, en una desvencijada casa junto a otros miembros destacados de la milicia. Se trataba de un campamento que habían improvisado precisamente para tratar de burlar el seguimiento de Israel y Estados Unidos, que en las últimas semanas han destruido la mayoría de los cuarteles conocidos de este batallón. El asesinato de Soleimani podría, según algunas fuentes, aumentar las deserciones. Las Fuerzas de Defensa israelíes imprimen presión en ese sentido y han redoblado los mensajes de que los ataques contra los soldados y militares que soportan el régimen de los ayatolás no se detendrán. De hecho, el Ejército israelí afirma haber detectado también un descenso de la moral en los efectivos de la Guardia Revolucionaria Islámica y algunos de sus cargos. Informes del espionaje estadounidense precisan que el nivel de rotación en la cúpula de las Fuerzas Armadas persas es muy intenso, a pesar de las repetidas bajas.
En la grabación hecha pública el fin de semana pasado, un comandante requiere a los efectivos de Basij que no se dejen llevar por el miedo. Algunos residentes en Teherán han sido testigos de cómo hay milicianos que dejan de acudir a los lugares de control en las calles y del mismo audio se desprende que muchos corren aterrados y dejan sus puestos defensivos cuando se aproximan los aviones de combate. Israel contribuye a ese estado de pavor. Tel Aviv, además, ha desplegado en los últimos días una insistente campaña mostrando vídeos de bombardeos en los que sus cazas asesinan a efectivos de la Basij y de la Guardia Revolucionaria de servicio en los centros de control, que los propios iraníes comienzan a llamar «trampas». Algunas grabaciones infrarrojas muy explícitas enseñan cómo las explosiones arrasan con los puestos y matan a todos sus ocupantes. Medios judíos afirman que estos vídeos están consiguiendo su objetivo de sembrar el terror entre los milicianos. El periódico The Jerusalem Post publica incluso la declaración -anónima- de la familia de un militante que decidió apagar su radio y huir al norte de Irán para esconderse entre los miles de refugiados que se arraciman en las aldeas.
El brazo de la represión
El Basij es una fuerza paramilitar formada por voluntarios que el ayatolá Jomeini fundó en 1979. Forma parte de la Guardia Revolucionaria Islámica y algunos medios señalan que su rango puede considerarse ya militar, aunque no de manera formal. El número de miembros exacto es desconocido, pero se calcula que son cientos de miles, distribuidos en batallones y en ramas como la estudiantil y la universitaria. Este cuerpo está implantado en casi todas las poblaciones del país y ha sido la columna vertebral de la represión del régimen en cada uno de los movimientos de protesta sucedidos en el país. Se le considera responsable de miles de muertes en los enfrentamientos del pasado enero contra los manifestantes que pedían una salida a la crisis económica y un cambio de régimen.
Estados Unidos e Israel sostienen que la Basij es una pieza clave de la actual estructura de seguridad persa, no solo como sistema de alerta y defensa militar sino también en las labores de control de la población para que no se subleve. De hecho, sus grupos son los encargados de detener a ciudadanos críticos y sofocar las protestas callejeras que surgen de vez en cuando, pero de manera creciente, en Teherán y otras ciudades.
«No se asusten»
«No se asusten sin motivo», ordena el comandante a los potenciales desertores en el audio intervenido. Hasta su asesinato esta pasada noche, Soleimani y sus lugartenientes no desechaban aparentemente la idea de que los bombardeos de sus rivales tratan en realidad de allanar el camino a una invasión terrestre de Teherán por parte de estadounidenses e israelíes. Y así se lo comunicaban a los milicianos, con instrucciones como las de aguantar en primera línea a toda costa. El mensaje de Telegram recuerda, por ejemplo, a los milicianos su deber de reposicionarse ante la inminencia de un ataque aéreo, pero sin abandonar las cercanías del puesto de defensa al que han sido asignados para enfrentarse, llegado el caso, a los «individuos armados» enemigos que pudieran llegar tras las bombas. Las operaciones aéreas, añade el alto mando, «están despejando el camino para que, sembrando el miedo y el terror, (EE.UU. e Israel) puedan trasladar a los equipos operativos». Los consejos que han recibido los efectivos a pie de trinchera para protegerse de las bombas no destacan por su sofisticación, más allá de apagar los móviles y refugiarse en un lugar cercano ante la eventualidad de que el acantonamiento haya sido identificado como blanco.
Aparte del miedo a los cazas, entre las tropas se está infiltrando el pavor a los drones. Lo mismo que les sucede a los combatientes rusos y ucranianos en el este de Europa. Estados Unidos ha enviado al campo de batalla una gran cantidad de MQ-9 Reaper, operados a gran distancia. Con ellos ha destruido cientos de instalaciones defensivas, lanzaderas de misiles y otros objetivos militares iraníes. Son lentos, pero eficaces. Pueden permanecer en vuelo veinte horas y equipan con bombas muy precisas que pueden cubrir grandes distancias. Israel ha soltado también sobre los cielos de Teherán el Heron TP, otro arma letal que puede permanecer entre 16 y 20 horas en el aire y disparar una batería de misiles. Solo su zumbido incita a escapar.