Irán presenta un documento con seis exigencias para reabrir Ormuz

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

Un vista de dron muestra a varios buques bloqueados frente a las costas de Omán.
Un vista de dron muestra a varios buques bloqueados frente a las costas de Omán. Stringer | REUTERS

Las autoridades persas insisten en que sufren la «guerra total» de EE.UU.

09 ago 2026 . Actualizado a las 10:14 h.

El estrecho de Ormuz seguirá cerrado hasta nueva orden. Irán presentó ayer seis exigencias a EE.UU. para poder reiniciar las conversaciones de paz alrededor del memorando de entendimiento que ambos países firmaron este verano para intentar poner punto y final tanto a la guerra como al bloqueo energético mundial. Sin embargo, esas imposiciones demuestran que el acuerdo entre Teherán y Omán para trazar nuevas rutas de navegación por el paso marítimo no implicará la reapertura de este y, por tanto, pone en apuros a Washington, que tiene que tomar ahora la decisión de ceder ante los ayatolás o continuar unas hostilidades que darán cola a la crisis en el Golfo.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohamad Baqer Zolgadr, exigió en un documento difundido por la agencia estatal IRNA que «Estados Unidos levante el bloqueo naval y las sanciones contra Irán, retire a sus militares de las inmediaciones del país, pague las reparaciones de guerra y libere los activos iraníes congelados», además de «poner fin a los ataques contra los aliados de Irán en la región y a las amenazas contra el país», lo que implica también cesar las hostilidades contra sus milicias en el Líbano (Hezbolá), Irak (Unidades de Movilización Popular), Palestina (Hamás y Yihad Islámica) y Yemen (hutíes). «Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no será abierto», sentenció.

Omán, país que comparte soberanía en el paso marítimo con Irán y con quien aún continúa conversaciones «productivas» con Teherán sobre este asunto, quiso adoptar un papel cercano al régimen persa para no dinamitar el proceso y llamó a «evitar cualquier acción que afecte a dichas negociaciones y los avances logrados, que tienen en cuenta los intereses de todas las partes», según citó el Ministerio de Exteriores en un comunicado.

Una cuestión existencial

Para el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, es como si la guerra nunca hubiera acabado y aún persistiera la hostilidad norteamericana, y así lo trasladó al afirmar que «el proceso al que nos enfrentamos es una guerra total. Por eso, todos deben ayudar y debemos unirnos para resolver los problemas». El dirigente atraviesa un mandato complicado y, aunque Irán tiene la ventaja diplomática frente a Washington, lo cierto es que la crisis derivada del cierre de Ormuz se ha cebado también con su economía. Por ello, también trasladó que su «principal preocupación» es «la situación económica y las condiciones de vida de la población», e insistió en que los dirigentes de la República Islámica de Irán han puesto «todo el empeño, tanto antes como después de la guerra, en resolver los problemas económicos y de subsistencia de la población», aunque no sea cierto y quieran buscar también una salida.