Así es el osteoblastoma vertebral, el tumor por el que Julio Iglesias «de cintura para abajo tiene 500 años»
ENFERMEDADES

Se trata de un tumor normalmente benigno, pero que puede llegar a comprimir las vértebras, causando dolor y pérdida de la función, por lo que se suele optar por operarlo
30 mar 2025 . Actualizado a las 14:57 h.El estado de salud de Julio Iglesias se ha convertido en motivo de preocupación para sus seguidores tras la noticia de que el cantante padece un osteoblastoma en la columna vertebral, un tipo de tumor primario del hueso que es benigno y poco frecuente. La información se dio a conocer en el programa Poniendo las calles, de COPE, en el que el periodista Carlos Herrera reveló que esta enfermedad ha deteriorado progresivamente la condición física del músico de 81 años. «De cintura para arriba está estupendamente. De cintura para abajo, tiene 500 años», detalló el periodista, que tiene un vínculo cercano con Julio Iglesias.
El caso de Iglesias es poco común. Según datos de la fundación AO Spine, una de las principales asociaciones mundiales de cirujanos traumatológicos, más del 80 % de los casos de osteoblastoma se diagnostican en las primeras tres décadas de la vida.
Qué es el osteoblastoma
El osteoblastoma es un tumor osteolítico (formado por tejido del hueso) redondeado y con mineralización ósea. «Su tamaño varía entre 1,5 cm y unos 10 cm. Sus márgenes suelen estar bien delimitados por una capa de esclerosis ósea, un endurecimiento del hueso», describen desde AO Spine. Estos tumores óseos primarios benignos son patologías extremadamente raras. Corresponden aproximadamente al 1 % de todos los tumores óseos primarios y suponen menos de un 10 % de los tumores vertebrales.
Estos tumores «poseen núcleos de material ricamente inervado», describen desde la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatológica (Secot). En otras palabras, tienen una gran cantidad de conexiones nerviosas que llegan a producir dolor. También son altamente vascularizados, lo que significa que tienen una gran irrigación sanguínea.
Si bien este tumor suele considerarse benigno, se ha descrito en la literatura una variante agresiva, con características celulares similares a las de tumores malignos como el osteosarcoma. Esta malignización se ha observado entre el 12 y el 25 % de los casos.
La causa que lleva al desarrollo de este tipo de tumores es desconocida a día de hoy. A nivel microscópico, el osteoblastoma es similar al osteoma osteoide. Ambos tumores producen tejido óseo primitivo entre el tejido conectivo fibrovascular. La diferencia radica en que el osteoblastoma puede llegar a superar los dos centímetros de diámetro, mientras que el osteoma osteoide no alcanza este tamaño.
Clínica y síntomas
Los síntomas más frecuentes son el dolor y la compresión vertebral. Si la lesión es superficial, el paciente puede presentar inflamación y dolor localizados. El dolor no empeora durante la noche y tiene mala respuesta a los antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno. En determinados casos, las lesiones pueden interferir mecánicamente con la médula espinal o las raíces nerviosas, produciendo déficits neurológicos. El dolor y la debilidad general son molestias comunes y el compromiso neurológico aparece en un 30 % de los casos.
Estos tumores se detectan mediante un TAC, que permite identificar la lesión y determinar su extensión y agresividad. En determinados casos, la resonancia magnética puede utilizarse para evaluar la relación del tumor con estructuras neurales. «El diagnóstico del osteoblastoma vertebral requiere de imágenes radiológicas multimodales y análisis histológico», apuntan desde la Secot.
Tratamiento
El tratamiento de los tumores óseos es multidisciplinar. En este abordaje intervienen diferentes especialistas, desde cirujanos ortopédicos hasta radiólogos, oncólogos, patólogos, radioterapeutas, rehabilitadores y terapeutas ocupacionales, que trabajan de manera coordinada para preservar la funcionalidad en el paciente.
Como explican los expertos de la Secot, los tumores óseos primarios pueden clasificarse como benignos, malignos o lesiones pseudotumorales. A su vez, el sistema de estadificación de Enneking distingue, entre los tumores óseos benignos, tres categorías: las lesiones inactivas o latentes, activas o agresivas. Del tipo de lesión que tenga cada paciente dependerá el tratamiento.
El tratamiento se podrá planificar también en base al grado de dolor, del compromiso neurológico, de la inestabilidad vertebral y, en definitiva, de la historia natural de la lesión. En una gran parte de los casos, se recurre a una resección quirúrgica del tumor, aunque también pueden utilizarse terapias como la radiofrecuencia o la embolización arterial selectiva.
El aspecto más importante del tratamiento quirúrgico es conseguir unos márgenes de extirpación del tumor que permitan reducir las posibilidades de recidiva de la lesión. En este sentido, la Secot señala que «la cirugía de resección del osteoblastoma vertebral es compleja debido a las limitaciones anatómicas y a la morbilidad que conlleva. Las publicaciones más recientes informan de tasas de recurrencia del 10 al 15 % en lesiones en estadio 2 de Enneking y de hasta el 50 % para las lesiones en estadio 3. Basado en esta evidencia, se recomiendan resecciones quirúrgicas marginales para los osteoblastomas vertebrales en estadio 2 y resecciones amplias para aquellos en estadio 3, para minimizar el riesgo de recurrencia tumoral».
La radioterapia tiene utilidad en casos donde se realiza resección intralesional o donde existe violación intencional de los márgenes del tumor cuando la resección en bloque no es posible de realizar, o cuando la resección se asocia a una morbilidad o compromiso funcional inaceptable. En casos de recurrencia local, la indicación es una nueva resección.
Se recomienda el seguimiento posoperatorio con imágenes cada cuatro meses durante los dos primeros años; cada seis meses hasta los cinco años, y posteriormente, un control anual con el objeto de localizar precozmente las recurrencias locales.