Las protestas vecinales persiguen al alcalde de Chantada

Pilar Freire CHANTADA

LEMOS

Anxo Moure acudió disfrazado al concello y fue expulsado a empujones por la policía Un grupo de vecinos anuncia movilizaciones para las patronales

20 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Parece que el verano se presenta complicado para el alcalde de Chantada, Manuel Lorenzo Varela. Un miembro de la Asociación Chantadina de Solidaridade co Sahara (Achass) comenzó ayer su campaña para protestar por la negativa del Concello a conceder una ayuda a los refugiados que todos los años pasan el verano en el municipio. Durante un acto de recepción al regidor de la localidad catalana de San Andrés de la Barca, Enric Llorca, se desarrolló una peculiar acción reivindicativa. Cuando el alcalde, la concejala de Cultura, Susana López Abella y el historiador Xosé Lois García se disponían a recibir con honores al cargo catalán, uno de los responsables de la ONG, Anxo Moure, se presentó delante de la casa consistorial disfrazado de Juja, un personaje de la tradición saharaui, con la impulsiva intención de abrazar a los miembros del grupo de gobierno. Con una careta y armado de pancartas en las que se leía «Alcalde, Susana, paga, 9,7 do presupuesto para os saharauis» y «liberdade para os refuxiados» , el duende solidario consiguió su objetivo con el teniente alcalde, Sergio Vázquez Yebra. Pero Manuel Lorenzo no estaba dispuesto a recibir semejante muestra de afecto. Cuenta Anxo Moure que cuando intentó entrar en el despacho del regidor, éste llamó a la policía municipal. Tres miembros del cuerpo lo bajaron en volandas por las escaleras. «Aínda se queixaron de que pesaba moito», comentó entre risas. Una vez abajo, lo encerraron en la comisaría. Poco después le abrieron la puerta y lo sacaron a empujones del edificio. Juja no se rindió. Hizo guardia en la puerta para esperar a los responsables municipales. De nuevo el teniente alcalde se convirtió en víctima de su efusividad. Sergio Vázquez Yebra fue perseguido y abrazado por Anxo Moure durante parte de su trayecto por las calles de Chantada. «Foi un xesto cariñoso e simbólico para denunciar a situación dos refuxiados», explicó. Comentó que había sido un acto pacífico y divertido. «Sin rencores», señaló. Sin embargo, Achass ya está preparando su venganza para las fiestas.