Lodos para los pequeños pueblos

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

28 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

TODO TIENE solución en la vida tarde o temprano. Tanto hablar de la despoblación de los pueblos interiores y de montaña y de la falta de natalidad, y de la falta de perspectivas, y va y aparece el oro negro que salvará a todos los pueblos en peligro de extinción: el lodo de las depuradoras. Ahora ya no se podrán cerrar las casas y abandonar los lugares rurales, porque se necesitaron pistas y carreteras abiertas y sin maleza. Por ellas llegarán los camiones con el estiercol de las depuradoras de la ciudad para tirarlo junto a las casas de los paisanos que todavía sobreviven en el pueblo olvidado de la montaña interior. Menos mal que quedan los pueblos olvidados. ¿Donde se iba a llevar sino la caca de las ciudades? ¿Donde se iban a enterrar las vacas locas cuando no se sabía que hacer con ellas? ¿Donde se iban a construir los vertederos municipales y las plantas incineradoras si ya no quedasen pueblos solitarios y casi abandonados? Por esas casualidades de la vida, los concellos de montaña y de las zonas interiores van a ser muy importantes en el futuro para tirar lo que sobra en las ciudades. ¡Que pena que para entonces ya no quede nadie viviendo en esos pequeños pueblos que pudieron haber sido una réplica del Paraiso!