LA TRIBUNA | O |
27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LOS GRIEGOS o los romanos fueron grandes civilizaciones que acabaron deterioradas, como le pasa a casi todos los pueblos después de un tiempo en la cumbre. Y la degradación social empieza normalmente por la moral: falta de respeto a la normas sociales e incluso a las leyes; la corrupción se apodera del sistema y todo deja de funcionar; y finalmente se acaba en la degradación total. En las últimas fases de una civilización suele ser frecuente que los templos o las cámaras legislativas se utilicen para fines bien distintos. Las distracciones banales o bacanales, el circo, las fieras y el derroche imperan antes que el orden civil. Desde luego, para entonces los templos ya llevan bastante tiempo abandonados o convertidos en mercados, almacenes, cuadras, o cualquier otro menester. En la Galicia rural e interior, los templos ya están abandonados. Tan abandonados como sus pueblos, y por tanto las iglesias ya no se quieren ni para almacén ni para cuadra. Se las come directamente la humedad y la podredumbre. Es más importante poner unos tubos en una cuneta o instalar unas farolas (que en algunos casos alumbran a las berzas) que conservar una iglesia románica. Así empieza el declive de una civilización. Si algún día lo fue.