LA TRIBUNA | O |
22 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.GRACIAS, VIOLETA. Gracias en nombre de todas las mujeres sarrianas, de izquierdas y derechas, representadas en tu escultura que preside la entrada en la Gran Vía. Algunas, en su ingenuidad, no han visto mucho más allá que una figura femenina sedente, sin rostro. Y les ha hecho reír. Otras hemos interpretado libremente, porque el arte así lo permite, que se trata de un arquetipo, un símbolo de la esencia de la mujer, que no es otra que la tenacidad y la paciencia. En ese andén de la vida, que tú plasmas, estamos todos y todas. Unos tranquilos, porque son varones; otras en continua inquietud, a la espera de que nuestras circunstancias mejoren; en continua lucha, porque no ha sido ni es Sarria, por desgracia, una excepción en el general panorama de discriminación negativa de la mujer. Violeta Bernardo y su escultura así nos lo recuerdan. Desprovista de bolso y sombrero, de todo accesorio, recogida en sí misma, la Mujer de la Gran Vía nos interpela a todos desde su condición femenina y con orgullo reclama el papel social que merece por sus propios méritos, por su propio esfuerzo. Ese que tantas veces les ha sido negado en una sociedad exclusivamente machista.