Mar adentro

LEMOS

TRIBUNA | O |

08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

BASADA EN en la historia real de Ramón Sampedro, la película Mar adentro , la última de Alejandro Amenábar, reaviva el debate social sobre la eutanasia. Y no es una casualidad que Javier Bardem la protagonice, porque es bien conocida su implicación activa en los grandes temas sociales que preocupan a los españoles. Aparte del mayor o menor acierto de la cinta, que juzgará el espectador, no cabe duda de que su contenido levanta ampollas en un amplio sector que, por motivos ideológicos, rechaza toda interrupción voluntaria de la vida, aunque sea un suicidio asistido y guiado por motivos exclusivamente humanitarios y caritativos. En una sociedad aconfesional como la nuestra, se ha de tener muy presente la objetividad de la ley. Diferentes son las creencias y el modo de enfocar la vida. No puede imponerse una visión monolítica que sólo convence a algunos. Volvamos la vista a los hospitales, a los asilos e incluso a las casas, donde millares de seres humanos sufren. Démosles la posibilidad de liberarse, no la imposición de hacerlo, como algunos interpretan. Las normas que amparan los derechos civiles no son coercitivas, sino permisivas, Y alguna habrá que dictar para poner fin a tanto sufirimiento inútil. La enfermedad, el dolor y la muerte, que nadie quiere ver en un mundo hedonista como el nuestro, nos acechan. Es preciso encararse con ellos tarde o temprano y preguntarse qué estamos haciendo con muchos de los que, desahuciados por la medicina, están soportando hasta el final una suerte que ni a los animales, en muchos casos, les está reservada. Si ante el desamparo ajeno no somos capaces de conmovernos, otro tanto nos aguardará cuando se trate del propio.