En directo | Visita de la cúpula del PP gallego a Vilamarín
16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l PP vuelve a ser una piña, o al menos esa es la sensación que pretenden transmitir sus dirigentes, aunque muchos lo duden. Más allá de la anunciada entente que apaciguó a Baltar en la dirección ourensana, lo cierto es que los representantes locales, los portavoces del partido en el medio rural sobre todo, lo llevan escrito en la cara: Abogan por la cohesión. Ayer se vanagloriaban de ver juntos -y bien avenidos- a Fraga, a Baltar y a Núñez Feijoo, quien ejerce como delfín predilecto en los mentideros de la sucesión. En el trabajo del conselleiro ourensano al frente de Política Territorial fundamentó Fraga buena parte de sus discursos, tanto en Vilamarín como en San Cristovo de Cea, pero no se olvidó de recordar el impulso que Baltar ha dado a la provincia. En suma, la filosofía de equipo como bandera de presente y de futuro. Mientras describe al más joven como un hombre que lleva a Ourense en su cabeza y en su corazón, califica al responsable de la Diputación como viejo amigo, ocupado y preocupado por estas tierras y sus gentes. A él le dedicó un agradecimiento especial por su presencia. Del mismo modo, el barón ourensano cantó las excelencias del compromiso de Manuel Fraga con la provincia de Ourense, con su desarrollo y el aprovechamiento de sus recursos, especialmente los municipios rurales. La relación entre la cúpula del PP ourensano y sus dirigentes gallegos fue cordial en todo momento. También fue populista a la hora de acercarse al numeroso público que los animaba -entre líneas, cuando no explícitamente- a seguir juntos en su labor política. Incluso fue cómplice en la previsión de garantizar progreso y prosperidad en un futuro a medio y largo plazo. En definitiva, calma chicha tras la marejada.