A PIE DE CUNETA | O |
17 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SI EL el rally San Froilán ha seguido siempre una norma ha sido la de moverse por buena parte de la geografía lucense. Desde Meira hasta A Ulloa, pasando por tierras de Mondoñedo, Ribeira de Piquín, A Pontenova o Ribadeo, por citar algunos casos. También Sarria y las carreteras de sus alrededores han sido escenario de las siempre interesantes peleas de los pilotos contra el reloj. Primero le tocó el turno a Goián, ese tramo de cambios de ritmo y mucho corazón, luego Oural, aquella especial de potencia y algún que otro ratonero cruce. Ahora, en su edición número veintiseis, la clásica lucense vuelve a la villa sarriana, que gana protagonismo en el siempre interesante espectáculo que un rally significa. Lo hace con doble ración, pues además del paso de los participantes por el propio tramo de Goián, los aficionados del mundo del motor y los lugareños podrán contemplar el trabajo de mecánicos en las asistencias de la avenida de Becerreá. Como decía la canción del conocido grupo La Unión, "Vuelve el amor", a Sarria, vuelve el motor, ausente desde 1996, con todo lo que ello supone de actividad, difusión, y movimiento. Y aunque lo hace en unas fechas ya poco dadas para este tipo de competiciones, seguro que no defraudará en absoluto, siendo una acertada ocasión para presenciar un interesante evento deportivo que se presenta emocionante y entretenido de principio a fin de cada tramo.