LA TRIBUNA | O |
07 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SIN semáforo y con un simple paso de peatones, el cruce de la Avenida de Sarria, a la altura de la escalinata, es sin duda alguna uno de los más peligrosos de la villa. La amplitud de la calzada, unida a la velocidad que normalmente alcanzan los vehículos en este punto, constituyen riesgos añadidos, sobre todo para las personas mayores, con su natural merma de reflejos. Se echa en falta un sistema de señales, un semáforo, o más bien dos, ya que es preciso tener en cuenta el tráfico de la calle Diego Pazos, que confluye en el mismo cruce, y que tampoco se ve regulado por sistema luminoso alguno. Evitar posibles atropellos y accidentes es labor propia de las autoridades municipales, y el dinero invertido en velar por la seguridad de los peatones, sin discusión, es el mejor empleado.