La conciencia y el bolsillo

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

09 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

TIEMPO LES ha faltado a algunos alcaldes de la provincia de Lugo para declararse contrarios al matrimonio de los gais y dispuestos a no casarlos. Imaginamos que con la misma celeridad cambiarán de opinión si las cosas llegan hasta el extremo de poner en peligro su cargo. Algo similar sucedió en su día con la guerra de Irak: ante el poder temporal se olvidó el espiritual y se optó por obedecer las consignas recibidas. Y es que ya se sabe, señores, ante todo la cartera. Lo demás puede esperar. Desde la heterosexualidad, se puede ver con cierta ironía el empeño de los homosexuales por acogerse al vínculo matrimonial, que hoy está en franca decadencia. No obstante, es un derecho que debe estar al alcance de todos. En cuanto a la adopción, que tanto se pone en tela de juicio, por carecer de un doble referente de género los niños acogidos, nos preguntamos si nos ha sucedido desde siempre lo mismo con aquellos hijos de soltera o bien de viudos. Es más, mejor dos padres que uno, si aceptamos esa comparación. Las leyes, en general, no hacen más que adaptarse a la realidad social. Sólo desde una postura rancia se puede pretender frenar lo irrefrenable. Quienes así opinan ya en su día se opusieron al divorcio; también al aborto, en los tres supuestos razonables que hoy se especifican. La vieja España se resiste a desaparecer, pero frente a ella los pasos que se están dando son de gigante y el tiempo hará ver con absoluta normalidad lo que hoy parece insólito y desmesurado.