LA TRIBUNA | O |
01 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.RESULTA QUE hay un señor que fue a una reunión en la Xunta, sustituyendo a su vez a otro sustituto, y aprovechó su sustitución para decir que algunas bodegas en Ribeira Sacra no pagaban las uvas, y tenían problemas de liquidez, y esto iba a ser una catástrofe y aquello y lo de más allá; todo ello muy catastrófico. Pero como uno de los asistentes a dicha reunión lo hizo público, el pequeño aprendiz de catastrofista parece que ahora se retracta y niega haber acusado a las bodegas. Pero quien desveló al catastrofista es nada más y nada menos que el señor Tojeiro, uno de esos que en Galicia se conoce como «un home de palabra». Y claro, poner en duda la palabra de Tojeiro ante el sector resulta poco menos que imposible, sobre todo si quien lo intenta es uno de esos catastrofistas ya conocidos que en vez de empujar el carro mete palos en la rueda siempre que puede porque se cree que él debería ser el chófer, o al menos el ayudante del chófer. Y así monta empresas, cooperativas, envasadoras y demás tinglados, pero siempre en sus sueños. El sector del vino en Ribeira Sacra, igual que los demás sectores económicos del valle, no necesita pájaros de mal agüero. Si alguna bodega catastrofista tiene problemas de pago, es un problema suyo de falta de optimismo, pero no de todo el sector. El que tenga la botella medio vacía, que la llene.