La nieve deja paso al hielo

LEMOS

ÓSCAR CELA

Crónica | Una nevada histórica La normalidad regresa poco a poco a los pueblos que se quedaron varios días aislados, pero continúan los problemas en las carreteras por las heladas

22 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?osina Vázquez, una vecina del lugar de Villarín, en la parroquia de Cedrón, en Láncara, empezó a ver subir ayer al mediodía los turismos por la pista que conduce a su domicilio. Desde el sábado ningún conductor, salvo algún tractorista, se había atrevido a desafiar la nevada. Por tanto, durante estos casi cinco días en el pueblo no entraron ni el cartero ni el panadero ni el furgón que vende fruta, que son los más regulares. Pero, casi todas las familias que sufrieron un aislamiento similar al de Rosina tenían provisiones suficientes, incluso para más días. En Villarín, según Rosina Vázquez, todos tienen horno y cuecen pan y a estas alturas del año los congeladores están a rebosar, por lo que la comida estaba garantizada. Esta vecina daba gracias porque el año pasado reforzaron el tendido eléctrico y los temidos apagones que generaban importantes pérdidas, forman parte de la historia, al menos por ahora. Los niños de esta aldea de Láncara, que llevaban varios días sin poder ir al colegio, ayer retornaron a la actividad normal. Pero, para poder salir tuvieron que acercarlos hasta la carretera, en Vilaesteba, en tractores. De la situación de los pueblos lancarinos aislados dio cuenta e BNG en una nota. De ello responsabiliza no sólo al Ayuntamiento, sino también a la Diputación. El caso de los vecinos de la parroquia de Cedrón, a la que pertenece la aldea de Villarín, no fue único. Numerosas aldeas se quedaron aisladas por la nieve, pese a que las máquinas trabajaron intensamente, pero no llegaron a todos los rincones. Ayer, en Navia dedicaron parte de la jornada a limpiar las entradas de los pueblos, según explicó el alcalde, Vicente Flores. A media mañana no quedaba ninguno aislado, salvo el de Cantorcia, pero en este caso, debido a un desprendimiento de tierra. En Navia, en pleno temporal de nieve, el alcalde, el comandante del puesto y un técnico del 061 tuvieron que desplazarse al pueblo de Valdeferreiros, en San Antolín de Ibias, en Asturias, para evacuar a un enfermo, a cuyo domicilio no podía entrar una ambulancia. La nevada de los últimos días dejó al descubierto que los medios disponibles no son suficientes para actuar en estos casos. A la relación de alcaldes que no dudan en ponerse al volante de cuñas y palas quitanieves hay que añadir al presidente de la corporación fonsagradina, Ricardo Parada, quien asumió esta tarea, según aseguró por falta de personal para desempeñarla. Su colega de partido, el alcalde de Pedrafita, José Luis Raposo, lleva muchos inviernos limpiando las pistas de su concello de nieve y abriendo paso a las casas y para él el manejo de las máquinas no tiene ningún secreto. En el poblado prerromano de O Cebreiro, que pertenece al concello de Raposo, ayer seguía habiendo nieve para dar y tomar. Varios coches permanecían enterrados y al albergue de peregrinos no era posible acceder. La situación mejoró ayer. A diferencia de lo que cabía esperar, hubo menos problemas de noche que por el día. A primeras horas de la mañana, en la carretera de Rábade a Vilalba se produjeron retenciones por culpa del hielo. Algunos de los vehículos que se quedaron atrapados en el atasco dieron la vuelta y no siguieron hacia el norte por temor a no pasar. Hay que tener en cuenta que por la noche era obligatorio el uso de cadenas en A Gañidoira y que los vehículos pesados no circulaban. Las dos empresas que trabajan para la Xunta con sus equipos y los propios operarios de esta última estuvieron esparciendo sal en los puntos conflictivos. Entre ellos figuraban el de Vilalba, en A Pastoriza y en Trabada. A media mañana sólo era obligatorio el uso de cadenas en O Poio y en O Acebo.